Joel Acevedo

Tribuna Invitada

Por Joel Acevedo
💬 0

Tecnología antes que medicación para el déficit de atención

La inquietud, energía y entusiasmo excesivo de la criatura va dibujando una frustrante sonrisa en tu rostro. Es casi una copia exacta de ti. Sabes que algunos de esos rasgos te recuerdan tu niñez. En la medida que ha ido creciendo, sus energías se han ido marcando aún más, mientras tu carácter sucumbe de debilidad ante su personalidad.

Llega el día en que te acostumbras a su forma de ser, pero en la escuela te informan que su conducta no es normal, que necesita visitar a un profesional del comportamiento. Dentro de ti tienes una noción del posible diagnóstico, pero te niegas a creerlo. Finalmente llega lo que ya sospechabas, TDAH (Déficit de atención con hiperactividad).

Para el año 2011, cerca de 3.5 millones de niños con TDAH tomaban medicamentos en los Estados Unidos, y para ese mismo año había 6.4 millones de niños con el diagnóstico. En el 2013 la Organización Mundial de la Salud estimó 39 millones de personas alrededor del mundo con TDAH. En Puerto Rico uno de cada cuatro niños es diagnosticado con el mismo.

El mayor reto que enfrentan tanto los padres como los terapistas es evitar que el niño llegue al nivel de medicación. El 81% de los padres que entrevistamos, como parte del desarrollo de un “app de realidad virtual para smartphone” (llamada eiQvr) para mejorar la atención, declararon que esperaban ver cambios más significativos en las conductas de sus hijos como resultado de los procesos terapéuticos, sin tener que llegar a optar por la medicación. Por su parte, 55% de los terapistas que entrevistamos declararon que la periodicidad terapéutica (la frecuencia con la que ven al paciente) no les favorecía porque, como mucho, veía a los niños una vez a la semana en comparación con el tiempo que pasan con sus padres y pares. Esto, a su vez, provoca otra situación, y es que los padres al no ver resultados inmediatos, optan por la medicación, sin agotar las alternativas existentes, dejando el proceso terapéutico inconcluso y sin saber que la medicación le traerá un beneficio a corto plazo pero, unos efectos secundarios que no necesariamente sean positivos para el niño.

La tecnología ha avanzado a tal nivel que ya existen alternativas no invasivas que permiten que el niño tenga una estimulación cognitiva, llegando incluso, a mejorar la atención, concentración y memoria. Una de ellas es la realidad virtual (VR), que permite recrear un ambiente real en un espacio controlado utilizando las gafas “VR”. En la tecnología VR ya existen aplicaciones para mejorar la atención, la lectura y hasta lograr relajación. Atletas han utilizado la realidad virtual para mejorar su rendimiento en sus respectivas disciplinas. El pelotero de grandes ligas del equipo de los Nacionales de Washington, Bryce Harper, ha utilizado la tecnología de realidad virtual para mejorar su “swing” de bateo.

En ambientes terapéuticos se han desarrollado aplicaciones para superar fobias, ataques de pánico y eventos traumáticos. Estas tecnologías facilitan el proceso, porque a las personas que se les hacía difícil visualizar lo que el terapeuta les sugería, con la realidad virtual lo pueden experimentar fácilmente. Es una alternativa sin efectos secundarios y divertida para quien la utiliza.  

En lo que respecta a estas opciones es importante la supervisión de los padres o el control de los terapistas para evitar que eventualmente los niños desarrollen dependencia al “device” (teléfonos y tabletas). Se requiere que exista una integración entre padres, terapistas y escuelas para que se vayan creando patrones de disciplina que eventualmente fortalezcan las funciones cognitivas del niño.

Otras columnas de Joel Acevedo

lunes, 27 de noviembre de 2017

El cerebro del adolescente

El profesor Joel Acevedo explica por qué el funcionamiento del recebro adolescente choca contra el sistema judicial en Puerto Rico.

💬Ver 0 comentarios