José Molinelli Freytes

Tribuna Invitada

Por José Molinelli Freytes
💬 0

Temporada de fuego

En este momento, mientras los bomberos en Europa, Canadá, Paraguay y Bolivia tratan de controlar la ola de fuegos forestales que ha devastado cientos de miles de hectáreas en sus respectivos países, en Brasil, el gobierno de Jair Bolsonaro, promueve políticas que intensifican la quema y destrucción acelerada del bosque amazónico a nombre del “progreso”. 

En pleno siglo XXI, los gobiernos de Donald Trump y Jair Bolsonaro le dan la espalda al conocimiento científico para eliminar numerosas leyes protectoras de ambiente para favorecer intereses corporativos corruptos que pueden llevarnos a una bancarrota planetaria. Niegan irresponsablemente el cambio climático y sus consecuencias sobre la humanidad, mientras aceleran la destrucción del acervo ecológico mundial. 

La barbarie ambiental que está ocurriendo en Brasil equivale a que en Puerto Rico, la gobernadora, si pudiera, promoviera la quema de El Yunque y el resto de los bosques insulares, para aumentar la producción de ganado vacuno o caña de azúcar. 

Y es que a Bolsonaro no le importa el valor ecológico del bosque amazónico que alberga una porción significativa de la biodiversidad planetaria, ni que haya especies de plantas y animales que podrían contener compuestos con propiedades bioquímicas  que pudieran salvar la vida de millones de seres humanos.  

Tampoco le interesa proteger a los indígenas que, a pesar de ser los verdaderos dueños del Amazonas,el “progreso” les sigue quemando e inundando sus tierras, historia y cultura para enriquecer a unos cuantos.   

Queman los bosques para aumentar las ganancias de la industria agropecuaria mediante el incremento en la producción de soja, aceite de palma y carne de res que demandan los mercados globales. La situación se agrava con la construcción acelerada de cientos de proyectos hidroeléctricos que represan las aguas de los tributarios del Río Amazonas, inundando miles de millas cuadradas de bosque y desplazando a decenas de miles de personas.    

Miles de kilómetros de carretera están siendo construidos para facilitar la explotación forestal y mineral de las regiones más remotas que todavía se conservan en estado prístino, mientras que el gobierno chino está interesado en financiar un ferrocarril transamazónico desde la costa Atlántica de Brasil hasta la costa Pacífica de Perú para consolidar su “Ruta de la Seda”,  encaminada a facilitar la transportación masiva de recursos naturales y la producción agropecuaria hacia China.

Menos le importa que la destrucción de la región del Amazonas tenga impactos globales incluyendo a Puerto Rico. Y es que al quemar el bosque aumentan las emisiones de gases invernadero que intensifican el calentamiento de la atmósfera y los océanos, incrementando la probabilidad de que se formen huracanes más destructivos y aumente la magnitud y frecuencia de lluvias, inundaciones, derrumbes, marejadas, intrusión salina y la erosión costera. 

Curiosamente, hace 25 años el actor puertorriqueño Raúl Juliá personificó a Chico Mendes en la película “The Burning Season” que trata de la lucha de Mendes en defensa del bosque amazónico. Fue asesinado por los mismos intereses que hoy lo siguen destruyendo.  

Es hora de que los brasileños se levanten indignados como hicimos en Puerto Rico, y saquen a Bolsonaro y su gobierno corrupto. La Tierra y sus habitantes lo agradecerán.

Otras columnas de José Molinelli Freytes

💬Ver 0 comentarios