Sandra Villerrael

Tribuna Invitada

Por Sandra Villerrael
💬 0

Tenemos el poder de elegir

En su novela Ensayo sobre la ceguera, José Saramago cuenta lo que le pasó a una gente que de pronto se quedó ciega. La trama se adentra en esas capacidades más oscuras y las más nobles que nos saltan a los humanos en escenarios de sobrevivencia.

De varias formas, el huracán María nos ha dejado un poco ciegos.

El caso es que, en la historia del Premio Nobel de Literatura, los ciegos dejan de serlo al cabo de un tiempo. Cuando se despeje la bruma de esta emergencia ¿qué veremos?

¿De qué nos enorgulleceremos? ¿Qué podemos hacer desde ahora distinto?

Hoy en medio de la crisis, unos verán caos y desesperación. Otros verán bien.

Hay ansiedad. También sonrisas y bondad. Se busca gasolina, señal para el celular… Se levanta un gas denso de combustible quemado por las plantas eléctricas. Pasamos horas en filas esperanzados en retener una comodidad que día a día queda atrás. Nos molestamos. Otras veces ayudamos. Compartimos, nos reconocemos. Elegimos acercarnos y otras veces aislarnos. Hay irritación y solidaridad. Todo eso, en cada uno.

El huracán nos dejó a la deriva, aturdidos, un poco ciegos. Pero hubo algo que no alcanzó: todavía tenemos el poder de elegir. En este momento crítico, de esos que marcan etapas de vida, ese poder vale más que el celular activado o la gasolina. De ese poder dependerá cuánto bien o cuánto daño nos hacemos, a nosotros, a los otros y al país.

Cómo decidamos vivir esta crisis que pinta larga será lo que prevalezca. Abusamos, nos aprovechamos o contribuimos a restablecer el orden, el sosiego.

Sentí escepticismo sobre nuestra capacidad de adaptarnos. Tristeza por creer que renegamos de sacrificios que nos pide la emergencia. En el silencio pregunté a esa fuerza inmensa que es Vida: ¿Cómo mejor aporto ante tanta desolación?

Una de las respuestas: Fluye.

Fluir. Es una decisión. No es rendirse, resignarse. Conlleva estar alerta, abiertos a aprender algo nuevo, del momento, de nosotros, de los otros. Descubrir algo que antes no vimos. Poner pasión y voluntad para que brote nuestra mejor expresión. Para ofrecerle al país, en este momento crucial, nuestras acciones más valiosas. Fluir es soltar, dejar atrás lo que pesa y atrasa. Es confiar sin cruzar brazos. Saber que somos capaces de relacionarnos mejor, con todo. Es reconocer que podemos hacer lo que el país más necesita, de ti, de mí, de cada uno. Porque cada uno tiene algo que ofrecer para que el momento duela menos, cada vez. Hasta que el dolor sea opacado por la satisfacción de haberlo superado fortalecidos.

Lo contrario es resistir. Luchar. Nadar a contracorriente hasta agotarnos, hasta hundirnos. Es negarse a mirar. Permanecer ciegos. Rechazar que la vida es cambio. Y este es uno inmenso que nos pone a revalorar lo que somos, más allá de lo que tenemos.

Es una opción. Antes de que dos huracanes seguidos alcanzaran la Isla, aprendí una frase que resuena con fuerza: “experiencia no es lo que nos pasa, sino lo que hacemos con lo que nos pasa”.

En un encuentro, lejos de aquí, nos invitaban a mirar con ojos nuevos, a observar, a hacernos conscientes, disponibles para reconocer y ayudar a nacer el futuro que brota.

María nos zarandeó como individuos, familias, comunidades, como país. Podemos elegir si quedamos de frente al pasado, ciegos al futuro. O si nos alineamos en la dirección que señala Madre Naturaleza: ante un campo abierto listo para sembrarlo, para construir en cada gesto, en cada acción, hoy, un Puerto Rico lo más lejano que podamos del sombrío escenario que tanteamos alrededor.

Otras columnas de Sandra Villerrael

jueves, 28 de septiembre de 2017

Tenemos el poder de elegir

La periodista Sandra Villerrael diserta sobre el poder de elegir en el trato a la naturaleza

💬Ver 0 comentarios