Lisandra Maldonado Rivera

Tribuna Invitada

Por Lisandra Maldonado Rivera
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Tenemos que promover más la lactancia

La lactancia es uno de los más grandes regalos que podemos darles a nuestros hijos. Estudios médicos y científicos han destacado la importancia de la leche materna en el desarrollo saludable de los recién nacidos. Tan relevante es la lactancia, que el  Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, conocido como Unicef, por sus siglas en inglés, por años ha promulgado, mediante campañas y eventos masivos, esta práctica a nivel mundial. 

A pesar de todo esto, la tasa mundial de lactancia no llega al 38 por ciento. Mientras, en Puerto Rico la tasa de lactancia a un periodo de seis meses después del nacimiento apenas llega al 34 por ciento. 

Además de cubrir las necesidades nutricionales de los infantes, la leche materna ayuda a protegerlos contra los llamados gérmenes comunes, un sin número de enfermedades e, incluso, del Síndrome de Muerte Súbita. También fomenta un mayor apego entre la madre y el hijo. El momento ha llegado para que todos tomemos conciencia de la importancia que tiene la lactancia en nuestra sociedad. 

En los pasados años se implementó una serie de iniciativas, tanto del gobierno como el sector privado, para llevar este mensaje a nuestras familias. Aunque han tenido buena aceptación, los resultados todavía están por debajo del nivel mundial. 

Datos del Departamento de Salud revelan que, en 2012, la tasa de lactancia pasado el periodo de nacimiento en la isla fue de 33 por ciento, y que el 14.5 por ciento de las madres puertorriqueñas lactó a sus hijos por 12 meses. Según la Organización Mundial de la Salud, la tasa óptima debería ser de 50 por ciento para seis meses y 30 para un año. Esa debe ser nuestra meta. Para ello es imperativo unir esfuerzos con organizaciones como la Alianza para la Lactancia, grupos de madres, profesionales de la salud y otras entidades. Como sociedad, tenemos que trazarnos la meta de lograr alcanzar el 40 por ciento de lactancia en los próximos cinco años.  

Nosotros podemos llegar a esa meta, aún en estos tiempos de crisis fiscal y estrechez económica, si creamos nuevas plataformas de educación, que incluyan cumplir con los diez pasos delineados por la Unicef en su pronunciamiento sobre lactancia en 1989.  Esto comienza con el desarrollo, en las oficinas médicas, clínicas y hospitales que atienden a embarazadas, de una política de lactancia materna agresiva, promoviéndola periódicamente con campañas internas y en medios de comunicación. También se tiene que adiestrar a todo el personal médico para llevar a cabo esta campaña, informando a las embarazadas sobre los beneficios de la práctica.

Se debe impulsar a que las madres inicien la lactancia durante la primera hora después del parto, enseñándoles cómo amamantar y a mantener la lactancia si se separan de sus bebés. Se tiene que disuadir de dar a los recién nacidos otro alimento o bebida que no sea leche materna y hacerlo solo por indicación médica. Además, desarrollar programas de alojamiento conjunto, permitiendo que las madres y sus bebés estén juntos las 24 horas del día; fomentar que la lactancia materna se dé cada vez que el bebé lo pida y no dar tetinas, chupetes u otros objetos artificiales para la succión de los bebés amamantados. Por último, debemos promover la creación de grupos de apoyo a la lactancia materna y remitirlos a las madres, unificando así la lucha por alcanzar ese elusivo 40 por ciento.

Las leyes existen en Puerto Rico y la política pública del gobierno está vigente, pero tenemos que hacer más. La imagen de una madre lactando deber ser inspiración para todos. La empresa privada ha dado pasos para facilitar la lactancia en comercios como restaurantes y tiendas al detal, pero se necesita más. Mercadear la importancia de la lactancia en los negocios es otro paso que se debe dar, al igual que viabilizar más áreas en centros comerciales para esta práctica. Como sociedad tenemos que tomar este compromiso con nuestros niños, el futuro de Puerto Rico. Podemos llegar a la meta del 40 por ciento; está en nosotros hacerlo.

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