José Joaquín Mulinelli

Punto de Vista

Por José Joaquín Mulinelli
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Terminar la epidemia del VIH

El pasado domingo 1 de diciembre se conmemoró el Dia Mundial de Alerta contra el SIDA, habiéndose cumplido 31 años de su propuesta por parte de la Organización Mundial de la Salud.  

Su propósito es celebrar la vida de quienes partieron a causa de esta condición, y reconocer los esfuerzos individuales, comunitarios y grupales de cara a esta epidemia. También pretende reconocer los avances que la ciencia ha realizado para detenerla y crear conciencia entre la población mundial de que esta epidemia no ha terminado.

A nivel del gobierno federal, y bajo la administración Clinton, en 1993 se establece el Office of National AIDS Policy para coordinar los esfuerzos locales en la implementación de la Estrategia Nacional sobre el VIH / SIDA.  

Desde entonces, cada administración de gobierno nombra tanto a la dirección como a los integrantes del Presidential Advisory Council on HIV / AIDS (PACHA).

La Casa Blanca le solicita consistentemente al PACHA que provea recomendaciones sobre cómo implementar y monitorear la Estrategia Nacional actualizada. 

El Departamento de Salud y Servicios Humanos, el cual agrupa 14 secretarías y 11 divisiones operacionales, tiene como fin enaltecer y proteger la salud y el bienestar de los estadounidenses. Toda esta estructura se traduce en otorgaciones de fondos a las jurisdicciones (incluidos los estados y territorios de los Estados Unidos) a través de los departamentos de Salud, las universidades, centros de investigación, clínicas de salud y OSFL, entre otras estructuras.

Este, definitivamente, parece ser y es un gran andamiaje de agencias, departamentos y oficinas. Así de importante es el atender esta condición que ha cobrado la vida de millones de personas en nuestro planeta. 

El VIH aún no termina. Para lograrlo hace falta la voluntad y esfuerzo multisectorial, comenzando por reconocer y atender las mismas barreras existentes a través de los años y que hoy día llamamos “determinantes sociales”. 

Depende de los gobiernos el facilitar los fondos, desburocratizar los procesos para tratar el VIH y que los seguros médicos cubran los altos costos de los medicamentos; incluyendo estrategias de alto impacto como la Profilaxis Pre-Exposición (PrEP), post exposición no ocupacional (nPEP) y Tratamiento como Prevención (TasP).

Es importante también, a nivel personal, familiar, comunitario, social y religioso, el trabajar con el estigma asociado con la condición, con la sexualidad y con la identidad de todos y todas quienes la padecen, incluyendo el educarnos de que científicamente se ha probado que las personas con supresión de carga viral – indetectables, no transmiten el virus (I=I). 

Pero el logro final recae en cada persona al atender su salud, tomado la determinación de conocer su estatus, libre de miedos y prejuicios, tomando las decisiones necesarias de acuerdo con sus resultados.

Solo uniendo todos los esfuerzos posibles lograremos cumplir con lo que bajo la administración Trump conocemos como Ending The HIV Epidemic: A Plan for America.

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