Justin Fulcher

Punto de Vista

Por Justin Fulcher
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Terremoto: el peligro olvidado

A las 11:23 de la noche del 24 de septiembre de 2019, la casa comenzó a temblar. Un sismo de 6.0 grados de magnitud se registró 70 kilómetros al norte de Puerto Rico. Luego llegó la advertencia de tsunami en la aplicación QuakeFeed.

No estábamos listos para un terremoto o un tsunami. En Camuy, a 75 minutos de San Juan, nos estábamos preparando para el huracán Karen. A pesar del pronóstico optimista del tiempo, tomamos precauciones adicionales después de la devastación del huracán María.

Entonces, abordamos el automóvil y llamamos a los vecinos para advertirles, mientras seguíamos la ruta de evacuación cuesta arriba. Rápidamente descargué aplicaciones de monitoreo de terremotos y estudié informes de investigaciones en línea.  Después de la experiencia, me fasciné con la sismología del Caribe y con interesantes documentos históricos.   

Las personas piensan en los terremotos cuando hablan de California y la famosa falla de San Andreas. Sin embargo, en Puerto Rico, la gente generalmente no suele pensar en terremotos.

En 2003, los científicos descubrieron la falla activa de Bunce en la Trinchera de Puerto Rico, entre el mar Caribe y el océano Atlántico. La falla es similar en tamaño a su primo más famoso, la falla de San Andreas de California, y tiene el punto más profundo del océano Atlántico.

Cuando los terremotos golpean en el mar, pueden crear enormes olas. La expedición de 2003 encontró múltiples zonas de subducción, que son fuentes conocidas de tsunamis.

El científico principal del Servicio Geológico de Estados Unidos, Uri ten Brink, resumió los hallazgos: “The discoveries made during this expedition make clear the potential tsunami hazard to the densely populated northern coast of Puerto Rico...” [Los descubrimientos realizados durante esta expedición dejan en claro el peligro potencial de tsunami en la densamente poblada costa norte de Puerto Rico].

Ya ha sucedido antes.

El terremoto de magnitud 7.5 de San Fermín sacudió la costa noroeste de Puerto Rico en 1918, seguido de un tsunami de 6 metros. Miles de edificios fueron destruidos y más de 100 vidas perdidas.

Mientras investigaba, descubrí informes que reflejan que este tipo de actividad sísmica es regular.

En 1787, justo 131 años antes de San Fermín, Puerto Rico experimentó un poderoso terremoto con una magnitud estimada de 8.5. Maremotos tan altos como 20 metros alcanzaron 3 kilómetros tierra adentro.   Debido a los registros limitados, se desconoce el alcance total del daño y las víctimas, pero algunos sospechan que la isla puede haberse hundido unos 3 metros.

¿En cuanto a mi experiencia en Camuy? Tuvimos suerte.  Después de una hora, hubo réplicas más pequeñas, pero afortunadamente no hubo tsunami. Pero desde entonces, la actividad sísmica alrededor de Puerto Rico cambió.

De septiembre a diciembre de 2019, El Servicio Geológico de los Estados Unidos midió sismos con magnitudes de 3,4 y 5 que ocurren en frecuencias respectivas.  Eso es un aumento del 391% respecto al mismo período en 2018.  Para movimientos de magnitud 4 y 5, la frecuencia aumentó en un 767%.   

La actividad sísmica reciente se correlaciona fuertemente con los registros conocidos de los terremotos de San Fermín y Boricua, en términos de magnitud y ubicación.

El próximo gran evento podría estar a la vuelta de la esquina.   No obstante, hay buenas noticias. Una preparación simple por adelantado puede ayudarle a usted y a sus seres queridos a mantenerse seguros, como se explica en portales como https://www.ready.gov/es/terremotos y https://www.ready.gov/es/tsunamis

Aprendamos las lecciones del pasado. Podemos prepararnos para mantener a todos a salvo.

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domingo, 5 de enero de 2020

Earthquake: The Forgotten Danger

The active Bunce Fault along the Puerto Rico Trench is similar in size to its more famous cousin, California’s San Andreas Fault, writes Justin Fulcher

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