Rolando Ortiz Velázquez

Punto de vista

Por Rolando Ortiz Velázquez
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Terremotos: lo que he visto en el sur

La reflexión que comparto con ustedes, agradeciendo a este medio por el espacio, es producto de las visitas a las comunidades del sur de Puerto Rico que han sido impactadas por los recientes terremotos. Estos son eventos de la naturaleza que van a continuar, según nos ilustran los expertos en el tema. Esa es una realidad que debemos internalizar para poder avanzar en el proceso. En cada uno de los pueblos se han ido generando campamentos de manera informal por parte de grupos familiares y vecinales, que, naturalmente, quieren estar cerca de sus hogares y proteger sus pertenencias, con la esperanza de que la situación mejore. 

De igual manera, en las comunidades rurales se establecen grupos de apoyo, pero a diferencia de las zonas urbanas, las ayudas no están llegando con la frecuencia necesaria. Lo hemos experimentado con el Proyecto Comida Caliente, una iniciativa que llevamos a cabo con compañeros del municipio de Cayey y voluntarios que establecen cocinas y comedores en varias comunidades. Lo que he visto es un espíritu bueno de solidaridad, pero de igual forma, se han ido acumulando situaciones que hay que atender de manera inmediata.

La salubridad general y el manejo de los desperdicios que se generan en los campamentos es un tema de gran importancia que merece una solución inmediata. Otra realidad que hemos constatado de primera mano, corroborada por importantes profesionales de la salud mental, es el desarrollo de un plan coordinado de servicios de terapia y atención a todos los niveles, desde los niños y adolescentes, hasta los adultos, los mayores de edad. Incluso ese servicio lo necesitan los voluntarios y empleados de gobierno que están atendiendo la situación, para poder servir mejor. 

Una mirada objetiva a las experiencias de otros países nos puede arrojar luz ante esta realidad, donde la fuerza de la costumbre y la educación llevan a la población a prepararse para la realidad objetiva. Realizando un ejercicio de proyección a lo que tenemos adelante como pueblo, propongo ajustar las leyes vigentes que permiten la expropiación de estructuras abandonadas por parte de los municipios, para que podamos acelerar los procesos y habilitar dichas propiedades para las familias que han perdido sus hogares. Las leyes vigentes nos han permitido en el municipio de Cayey aplicar esas leyes por medio de un reglamento que ha sido efectivo y que estamos listos para compartir con otros municipios y entidades. 

Para atender esa necesidad, existen además opciones como el campamento de la Guardia Nacional en Salinas y espacios en el Recinto de Cayey de la Universidad de Puerto Rico, donde se pueden habilitar espacios de manera rápida y eficiente, separados de la zona de mayor actividad sísmica, para aportar de alguna manera a la tranquilidad de dichas familias. 

Esta es una realidad que tenemos de frente y que tenemos que afrontar con gran responsabilidad y sentido de humanidad. Los que hoy han perdido sus casas y los que tienen miedo de habitar las que han sufrido daños, merecen una mezcla efectiva de solidaridad y acción por parte de todos. Vamos a enfrentar esta situación juntos, como pueblo. En otras instancias de nuestra historia, hemos dado la batalla y hemos prevalecido. Y lo volveremos a hacer.

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