Raymond Pérez

Tinta Boricua

Por Raymond Pérez
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Tiempo para los jóvenes

En 1979, a varios días del basket de los Juegos Panamericanos, Flor Meléndez fue interpelado por Tuto Marchand, quien le preguntó por el defensa Neftalí Rivera, ya que había urgencia de entregar los 12 nombres de la Selección.

“Neftalí no está en el equipo, no si yo lo dirijo”, le dijo Meléndez, para dejarle saber que contaba con dos jóvenes jugadores que podían sustituirlo, tras Rivera ausentarse de las prácticas y Meléndez descartarlo del programa.

Los jóvenes armadores Angelo Cruz y Néstor Cora, serían el reemplazo de Neftalí.

Meléndez no tenía a su favor un listado, un extenso banco de talento, para dar una llamada y tener disponible al menos a cinco amadores de buen nivel para añadirlos a las prácticas…

En el Preolímpico de Brasil de 1984, le tocó Julio Toro hacer ‘buche’ y darle rienda suelta a su creatividad con el Equipo Nacional. El retiro de varios veteranos lo obligó a abrirle espacio a una serie de jóvenes e inexpertos y con ello inició la reestructuración de la selección.

Pipo Marrero, Wes Correa, José Sosa, Jerome Mincy y Piculín Ortiz fueron algunos.

Toro tampoco tuvo una extensa lista de banco de talento para sumar jugadores. Más bien, los llevó, a estos jóvenes, a que rompieran en frío.

Muchos de ellos no tuvieron la oportunidad de jugar en torneos mundiales de nivel juvenil como se hace ahora.

Es por eso que Eddie Casiano puede darse golpes de pecho hoy día y sacar a relucir su profundo banco de talento juvenil, que ronda desde los 15 años hasta los de edad colegial, cuando de nutrir el programa adulto se refiere.

Entre la reciente gesta del Equipo Nacional Sub-17 y su bronce en el Mundial de Argentina, la clasificación de la Sub-18 en el Premundial de Canadá y su boleto para el Mundial del 2019 en la categoría Sub-19 y el noveno lugar de Puerto Rico en el Mundial Sub-19 del 2017 celebrado en Egipto suman, por lo menos, sobre 35 jugadores jóvenes de experiencia internacional, sin contar los que podamos añadir que residen en Estados Unidos u otros países, de raíces boricuas, que le dan a Puerto Rico un excelente banco de talento.

Atravesamos por un gran momento… Pero, eso sí. los líderes federativos y del Copur tienen que entender y manejar este manjar y no ahogarse con ese bofe, tan solo por la prioridad de ganar una medalla. A estos jóvenes hay que darles oportunidad con la Selección adulta y los torneos no oficiales por la FIBA, como son los Juegos Centroamericanos y del Caribe.

Lo hizo Puerto Rico con sus medallistas de plata en el Mundial Sub-22 de 1997. Carmelo Travieso, Edgar Padilla, Orlando “Guayacán” Santiago, Danny Santiago, Ángel Paniagua, Fernando Ortiz, Bobby Joe Hatton, entre otros, tuvieron su oportunidad en el equipo adulto.

Así, que para el buen entendedor pocas palabras bastan.

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