Rafael Aragunde

Punto de Vista

Por Rafael Aragunde
💬 0

Tiempos de educación crítica y solidaria

Se me ha preguntado cómo habría reaccionado como Secretario de Educación a la situación que confrontamos tras los sismos de este enero.

Me parece muy importante tomar conciencia de que no se puede continuar pensando en la educación como un evento que tiene lugar exclusivamente en salones de clase. Sobre todo en circunstancias como las que vivimos con los temblores, pero también como las que se vivieron tras el huracán María, tenemos que insistir en que en todo momento tanto los jóvenes como los mayores vivimos experiencias educativas que nos forman, pero especialmente cuando están revestidas de posibilidades trágicas.  

Este extraordinario evento que nos afecta como nos afecta porque no hemos sabido prepararnos histórica o socialmente para el mismo y que por lo tanto no es del todo un evento natural, debe ser atendido sin perder de vista el verano del 19 puertorriqueño, el cual también marca un hito importantísimo en nuestra historia. La conciencia del poder que tenemos como pueblo para atender retos definitivamente se manifiesta en la cantidad de organizaciones, estudiantes universitarios y todo tipo de voluntario que se ha presentado al lugar haciéndose disponible para trabajar sobre todo con jóvenes escolares que todavía no acuden, ni acudirán en algún tiempo, a sus respectivos planteles.

Esta conciencia del poder de nuestra gente hará posible en su día resolver los retos que entendamos que deben atenderse, pero mientras tanto puede y debería asumirse en circunstancias como la que vivimos en estas semanas. El norte de la educación tiene que ser la solidaridad y el acercamiento crítico a todo lo que nos rodea y allí se está dando un extraordinario despliegue de esos valores. Debemos asegurarnos de que continúe de esa forma.

Lo que el Departamento de Educación debe de hacer en estos momentos es lo que no supo hacer tras el huracán María, que es poner a la disposición de estudiantes, madres y padres, y voluntarios las instalaciones que vayan siendo catalogadas como seguras. Se deben fomentar reuniones entre los anteriores, las directoras y directores de escuela, los maestros, los respectivos superintendentes y los alcaldes para determinar cómo se deben utilizar los planteles, o sus alrededores, con el fin de incentivar actitudes reflexivas ante la situación que se vive. Este mismo ejercicio de diálogo, al igual que el posterior de asumir la responsabilidad de lo que se acuerde, compartido con los estudiantes, bajo ninguna circunstancia de espalda a ellos, es educación, muy superior a la acostumbrada, que es pasiva y la mayoría de las veces indiferente a las dinámicas reales que se viven a diario en nuestras islas.

Todo es educación, positiva o negativa. En estos días de serias preocupaciones asumamos la responsabilidad de impulsar la que genera ciudadanía crítica y solidaria. No nos quedemos cruzados de brazosa la espera de engorrosos inventarios. 

Otras columnas de Rafael Aragunde

miércoles, 12 de febrero de 2020

Más que planteles, creatividad para la educación

Urge asumir responsabilidad colectiva de una dinámica que, como tantas otras, el Departamento de Educación no puede controlar desde Hato Rey, dice Rafael Aragunde

💬Ver 0 comentarios