José Enrique Fernández

Punto de Vista

Por José Enrique Fernández
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Tiene que haber transparencia en el gobierno

Tiene que haber transparencia. Así de sencillo. Se trata de un principio fundamental de las democracias. Cuando no la hay se deja de confiar en las instituciones y pierde sentido todo el proceso político. Muy pronto lo que se pudo haber pensado que era un instrumento que podía servirnos para mejorar nuestra calidad de vida se transforma en un enemigo que atenta en contra de nuestro bienestar.

 Tiene que haber transparencia. No puede ser que aquellos que están encargados por la ciudadanía para administrar la cosa pública escondan información relacionada con tal gestión. Se trate de legisladores o de funcionarios del ejecutivo, deben ocupar tales posiciones exclusivamente para servir a la ciudadanía, no para su beneficio económico, no para disfrutar de privilegios, no para favorecer a sus hijos o parientes, ni para hacer lo que les dé la gana. 

El funcionario público está allí para mejorar todo aquello que pueda afectar nuestros modos de vida. Para ello tienen que mantenernos informados de la manera más profesional posible, pues no se trata de una relación cerrada. Se trata de una relación contractual abierta en la que el funcionario público se compromete a defender nuestros intereses, pero para hacerlo bien tiene que recoger nuestro sentir. Y para ello nos tiene que informar, familiarizarnos con información, con documentos relevantes. 

Esto en un primer momento; porque después de informarnos tiene que también sentirse obligado a recoger nuestro sentir sobre las posibles soluciones a los graves problemas que confrontamos. ¿Y cómo cumplir con todo? Tiene que haber transparencia. 

Tiene que haber transparencia. ¿Cómo los funcionarios pueden pensar que nosotros los contribuyentes, quienes los elegimos para que nos representen, no queramos saber cómo es que se utiliza o se distribuye el dinero que aportamos al gobierno? Quien administre o legisle nunca debe pensar que es dueño de algún recurso del gobierno. El fiscalizar a dónde va nuestro dinero como ciudadanos no es solo un derecho, es un deber.

La gravedad de lo que ha trascendido por décadas en el Departamento de Educación de Puerto Rico, que ha afectado nuestros estudiantes y futuros estudiantes en cierta manera ejemplifica la falta de transparencia. Resulta que la gran mayoría de los funcionarios públicos no tienen el conocimiento de las finanzas que deberían transmitirnos transparentemente a nosotros. Si es así estamos a merced no solo de la falta de compromiso, sino de la ignorancia. Ya no se trataría exclusivamente de que administran nuestros chavos de forma irresponsable. Sería peor. Los administran sin saber qué es lo que se está administrando.

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