Waleska Sanabria León

Punto de Vista

Por Waleska Sanabria León
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Tiroteos masivos y violencia estructural

Durante el fin de semana, Estados Unidos volvió a enfrentar el fenómeno de los tiroteos masivos en su territorio: El Paso, Texas; y Dayton, Ohio. ¿Qué los distingue de otros letales ataques previos?

El primer tiroteo, en Texas, ocurrió en una zona con una alta densidad demográfica hispanolatina, surfronteriza (Texas, EU-México).  Es un puente que sirve para un constante fluir de migrantes, legales e ilegales, temporales y permanentes, que generalmente provienen del territorio mexicano y centroamericano.  Es un espacio donde los límites fronterizos se caracterizan por las constantes tensiones políticas locales e internacionales (EU vs. México) relacionadas con estrategias que permitan detener el constante transitar de migrantes, definidos por la institucionalidad del sistema como “indocumentados”, “sin papeles”, “invasores hispanos” y otros.  En su mayoría, evidencian diferencias y contrastes étnicos, raciales, sociales y culturales.  El atacante ha sido vinculado por la policía como relacionado con “grupos de odio”, “supremacistas blancos” y con la publicación, a través de las redes, de un “manifiesto” donde declaró su “odio, intolerancia y fanatismo” contra los mexicanos, pero también su fascinación por los tiroteos en las mezquitas de Christchurch, Nueva Zelanda, en marzo pasado. Matanzas que resultaron en la muerte de 50 personas y cuyo atacante también expresó su discurso ideológico antimigrantes.

El segundo ataque se produjo en Dayton, Ohio, ciudad con una distribución poblacional blanca y afroamericana, con minorías raciales y étnicas y situada en la región norte fronteriza (Ohio, EU -Canadá).  En este caso, a diferencia de lo ocurrido en El Paso, Texas, no están aún claros los motivos, aunque existe evidencia de que el autor preparó una lista con los nombres de personas a quienes tenía la intención de “eliminar”, y que incluía mujeres que se habían negado a aceptar una cita con él. 

¿Qué hace iguales a estas dos situaciones?  Ambas fueron llevadas a cabo por hombres, jóvenes (entre 21 y 24 años) con discursos ideológicos (creencias que se significan desde lo simbólico) sustentados por el miedo: en el caso de El Paso, a ser reemplazado racialmente; en el caso de Dayton, Ohio a ser eliminados por su masculinidad. Ambos caracterizados por uno o varios factores:  fanatismo, intolerancia, odio y extrema violencia, contra toda minoría étnico-racial, social y cultural.  Sobre todo, los hace iguales el contexto político e histórico.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se ha caracterizado por unas narrativas mediáticas y cibernéticas de burla y menosprecio que se sustentan en que, las diferencias, si no se estructuran desde su poder, deben ser desplazadas y/o eliminadas. El reconocido médico y antropólogo Paul Farmer definió la violencia estructuralcomo un concepto relacionado a todo aquel ataque contra la dignidad humana, pobreza extrema y desigualdades sociales, así como todas aquellas acciones de extrema violencia que desemboquen en abusos relacionados con los derechos humanos.  Es decir, que las desigualdades, según se encuentran estructuradas, reproducen la violencia y que los derechos y la dignidad humanos no deben ser utilizados por las estructuras de poder como objeto de negociación.


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