Emilio Pantojas García

Punto de vista

Por Emilio Pantojas García
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Todos podemos ayudar desde el encierro

Todos queremos hacer algo ante la crisis. Pues es muy fácil y puede hacerse desde su casa, quédese en ella. Por qué pensar que hay que salir para hacerlo todo: Para una parte de la población, las cuentas se pueden pagar por teléfono o por medios digitales (ordenadores, teléfonos inteligentes). Las comparas de víveres también pueden hacerse por Internet, y hay servicios de productos frescos directos de la finca a la casa muy útiles y solidarios. Es cierto que es necesario salir para algunas cosas, pero limitémonos a las salidas esenciales.

Hay que admitir que las mejores decisiones que ha tomado el gobierno son la cuarentena y el toque de queda. Lo demás ha sido el usual despelote e intento de “tumbe”. No tenemos ni idea por donde anda el virus en términos estadísticos, demográficos y geográficos. Ante eso, el único remedio es quedarnos quietos, encerrados, esperando que pasen el virus, así como la incompetencia y mendacidad de la kakistocracia que nos gobierna. Y digo que pasen, porque ni María, ni los sismos, ni el coronavirus los hacen cambiar. 

Si bien es cierto que el COVID-19 es una amenaza para todos/as, no todos/as tenemos los mismos factores de riesgo. Además de los factores médicos —hipertensión, diabetes, patología cardiovascular— también hay factores de “riesgo social” que tienen que ver con la pobreza y la salud mental. El acceso a las pruebas y servicios médicos es muy desigual. Hay comunidades aisladas no por falta de carreteras, sino por falta de acceso a la Internet. La brecha digital en Puerto Rico es tan grande como la pobreza de su población y el número de envejecientes pobres, que es inmenso. Hay mucha gente viviendo en casas inseguras en el suroeste y en hogares con condiciones problemáticas de higiene. Lo vemos a diario en reportajes televisados. No es lo mismo encerrarse con la alacena llena, Netflix e Internet, que hacerlo en la pobreza. Estemos consciente de ello.

Es imperativo ayudar al prójimo desde el encierro. Con esto de la ATH móvil no hay que salir para ayudar a otros. Si usted va a una Iglesia, pregunte a la pastora, al pastor, o al párroco, quién de la congregación no está recibiendo ingresos, llame a esa persona y hágale llegar lo que iba a dar para la ofrenda. En este tiempo las iglesias verán reducirse sus costos de luz y agua, entonces ofrende a sus hermanos y hermanas directamente. Si no va a una iglesia, podemos ayudar a nuestros vecinos de la tercera edad haciéndoles la compra, aunque ellos la paguen. También pensemos en la gente que nos da servicios, la persona que limpia la casa, los jardineros. Si no quieres que salgan, puedes pagarle el día y que no vengan, un día de vacaciones pagas, por qué no. 

  Aunque haya sido por “carambola” aprovechemos esta única ventaja. El gobierno no ha manejado la crisis bien, pero la decisión de cuarentena, toque de queda y alternancia de tablillas ha sido acertada. Si no tenemos destrezas especializadas en salud, seguridad y manejo de emergencias, ayudemos ¡quedándonos en casa!

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