Raquel Castrodad

Tribuna Invitada

Por Raquel Castrodad
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Transformación creativa del aprendizaje

Puerto Rico vive un momento histórico que requiere cambios profundos de nuestra sociedad en todas sus dimensiones. Esa necesidad de transformación solo puede atenderse si como país apostamos a la educación y a la formación de mejores ciudadanos capaces de enfrentar los retos del siglo XXI. Debemos poner como prioridad la preparación de generaciones con las destrezas, actitudes, contenidos y competencias esenciales que sirvan para lidiar con fenómenos como la globalización, las nuevas tecnologías, los asuntos ambientales, la creciente violencia, la desigualdad, la diversidad multicultural, la reconfiguración laboral, la sociedad de consumo.

Para que nuestros ciudadanos sean capaces de afrontar los retos actuales y venideros es esencial que su preparación esté centrada en el concepto de los “cuatro principios de la educación” que el francés Jaques Delors enmarcó en el Informe a la UNESCO sobre la educación para el siglo XXI. Estos principios son: aprender a conocer; aprender a hacer; aprender a ser; y aprender a convivir.

Además, la educación que les ofrecemos a los forjadores de nuestro futuro debe estar enfocada en el desarrollo, no solo de sus competencias académicas, sino personales y socioemocionales. Nuestros jóvenes deben estar aptos para ser buenos comunicadores, asumir riesgos, ser resilientes, responsables, creativos, trabajar en equipo, ser solidarios, sentir empatía, lidiar con el fracaso y ver los obstáculos como oportunidad para aprender y salir adelante. Es igualmente importante que desarrollen su pensamiento crítico y su capacidad de improvisación, lideren la búsqueda de soluciones a problemas apremiantes, sean protagonistas en la toma de decisiones y amplíen sus competencias digitales.

La mejor forma de alcanzar estos objetivos es creando nuevos modelos de enseñanza y entornos de aprendizajes centrados en el estudiante de hoy y con el norte del ciudadano del mañana. También es vital la integración de las nuevas tecnologías, como la realidad virtual y la realidad aumentada, y de materias como la robótica y la ingeniería que permiten al alumno desarrollar sus capacidades y poner su conocimiento al servicio de la sociedad.

Es esencial un nuevo enfoque curricular que sea interdisciplinario, multilingüe, que utilice la metodología de STEM y enfatice en el Aprendizaje Socioemocional. De igual forma, hay que transformar el rol de nuestros educadores, de proveedores de contenido, a facilitadores que apoyen al estudiante para lograr su propio aprendizaje.

Hay que romper también con la rutina del salón de clase; los espacios de aprendizaje deben ser flexibles y adaptados a la movilidad digital para que el aprendizaje pueda darse en cualquier momento y lugar. La idea es apartarnos de los modelos de enseñanza tradicional y dar paso a modelos que hagan que nuestros estudiantes amen aprender y se conviertan en aprendices de por vida.

Es tiempo ya de que como país se haga realidad el desarrollo de un plan educativo que promueva la excelencia en la educación. Mejorar nuestras prácticas educativas debe ser un objetivo común si queremos adelantar la transformación de nuestra isla y tener verdaderas posibilidades de un desarrollo socioeconómico sostenible para Puerto Rico.

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