Yolanda Cordero Nieves

Punto de vista

Por Yolanda Cordero Nieves
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Transparencia y cacerolazos

Antes interpretábamos la voluntad y las aspiraciones del pueblo a partir de los resultados de las elecciones. Debíamos inferir que el programa del gobierno electo recogía los deseos de la mayoría del país, o de la que votaba. Así fue hasta este verano. No hubo elecciones, pero el malestar del pueblo se desbordó en marchas, perreos, corridas, cacerolazos y otras formas de expresión. La ira y frustración acumuladas por años, exacerbadas por las acciones y omisiones del gobernador Ricardo Rosselló llevó a su salida sin que mediara una elección. El clamor del pueblo fue suficiente.

Queda ahora una tarea más difícil: la reconstrucción. Ese ha sido el reclamo del día después y a ese estamos convocados la sociedad civil, el sector privado, la academia, los servidores públicos, los partidos y líderes políticos y altos funcionarios del gobierno. Pensar que la reconstrucción es tarea del gobierno únicamente sería cometer el error de seguir operando desde el paradigma en el que el gobierno decidía las prioridades de la sociedad y la forma de atenderlas y, la sociedad “se dejaba”. En la academia sabíamos que esa no era la mejor forma, pero hablar de transparencia, participación ciudadana y rendición de cuentas era aceptable solo en el salón de clases y en los discursos políticos que buscaban impresionar a unos pocos con una visión progresista que nunca trascendió. Desgastaron ideas esperanzadoras que no tuvieron una oportunidad real de convertirse en la nueva forma de gobernar el país.

El nuevo paradigma exige del gobierno crear los mecanismos para escuchar a la ciudadanía antes de prescribirle medicinas dulces o amargas. Exige consultarle sobre la mejor forma de invertir los escasos recursos. Le impone al gobierno la responsabilidad de hablarle al pueblo con la verdad. Nada de informes confidenciales, presupuestos secretos, acuerdos contributivos de cuartos oscuros, legislación por descargue, impunidad judicial o demandas transadas confidenciales. Decía Ileana Colón Carlo que donde hubiera un centavo del pueblo, había derecho a conocer cómo se usó. Esa es hoy la consigna para los funcionarios públicos, los líderes políticos y los aspirantes. En el verano de 2019 el pueblo le retiró la confianza al gobierno. Solo puede ser recuperada con una administración pública que escuche y que comunique la verdad, a tiempo, completa y prístina.

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