Manuel Morales Jr.

Punto de vista

Por Manuel Morales Jr.
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Tres catalizadores para la recuperación económica de Puerto Rico

Hace 48 años el director de la división de empresas puertorriqueñas en Fomento comentaba el olvido del empresario puertorriqueño, explicando que los incentivos industriales favorecían a empresas y capital foráneo. Así las cosas por décadas, nunca se desarrolló un ecosistema empresarial nativo con la resiliencia necesaria para prevalecer sobre los embates económicos, legales e institucionales del último cuarto de siglo… y otros que están por llegar. 

48 años después, Ramón Luis Rivera critica la Ley de Permisos firmada por esta administración explicando que para abrir una barbería los permisos toman dos meses y a veces más. En otras expresiones indicó que en Bayamón distinguen al inversionista “…como un socio de la ciudad, no un enemigo…”. ¿Implicaciones?

En Puerto Rico tenemos tres potenciales catalizadores para colaborar en la tan necesitada recuperación económica: negocios de familia, PYMES y la generación Operación Manos a la Obra. Familias, negocios y conocimientos. ¡Están ahí! Los primeros dos subutilizados. El tercero infrautilizado. Han sido olvidados. Considerados irrelevantes, o sin capacidad. Los tres comparten un ambiente lleno de impedimentos y condiciones burocráticas.

En las últimas décadas nuestros gobiernos han mantenido una acostumbrada pereza hacia la creación de oportunidades de trabajo por capital nativo. El alcalde de Bayamón nos presenta la importancia del sector privado en la gestión pública. 

Los tres recursos para lograr el tan deseado y necesario objetivo de reactivar nuestra economía son:

Negocios de familia - Generan unos 98,000 empleos. La gran mayoría de estos negocios son exitosos, conocen su industria, poseen capital, tienen capacidad empresarial, empleados diestros, interesan crecer. La continuación del deterioro económico no les conviene a ellos ni a nosotros. Para mantener sus operaciones necesitan una economía vibrante sin obstáculos burocráticos. Tenemos que crearla. La que existe decepciona.

PYMES - Más de 43,000 operando en Puerto Rico, generan unos 300,000 empleos. Son una verdadera cantera y fortaleza en la creación de oportunidades de trabajo. Ocupan un espacio vital, importante y necesario.  Son socios en el desarrollo de Puerto Rico. Responderán con prontitud a cualquier atención, apoyo o estímulo real y honesto por parte del gobierno. De las PYMES continuar flaqueando y cerrando se eliminarán miles de empleos, aumentando la emigración y sus resultados funestos.

Generación Operación Manos a la Obra – Constituye un recurso de incalculable valor: canas, experiencia y materia gris. Acumularon prácticas y conocimientos profesionales en la actividad y dinamismo de las 936. En ellos están los ejecutivos, oficiales, asesores y empleados de otrora importantes empresas de capital extranjero. Esa generación es un eslabón imprescindible para encauzar esfuerzos en el renacer de la actividad empresarial de la isla. Están rezagados, olvidados y/o esquivados. Son considerados “viejos” u obsoletos. Sin embargo, hay que recordar aquello de que “más sabe el diablo por viejo que por diablo”.

Es lamentable que nadie acepte responsabilidad por nuestro desastre socioeconómico. Aparenta no tener fin. Al parecer, entonces, la calamidad creada es orgánica, tiene vida propia y se alimenta en su propia desgracia. Trece años de este infortunio es más que suficiente. Es un deshonor a nuestro pasado, presente y futuro no encontrar una reactivación efectiva de nuestra economía. Los tan comentados fondos para la reconstrucción no son la solución. Servirán sólo como un paliativo que mitiga nuestra condición.

La carencia de visión y liderato gubernamental se tiene que contrarrestar con un programa no tradicional, con iniciativas ágiles, enfocadas, transformacionales y abarcadoras diseñadas para ayudar, apoyar y propulsar los negocios de familia, las PYMES y la generación Operación Manos a la obra. Se tiene que cercenar el nudo gordiano. ¡El tiempo apremia… se nos está haciendo muy tarde! 

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