Jaime Lluch

Tribuna Invitada

Por Jaime Lluch
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Trump y el fascismo europeo

El fenómeno Trump es una novedad controversial en la política estadounidense, y muchos se han preguntado si este es el comienzo de un nuevo nacionalismo intolerante y extremista en Estados Unidos.  Para ponerlo en los términos más dramáticos posibles: ¿hay alguna semejanza entre el Trumpismo (hasta ahora) y la historia del fascismo europeo del siglo 20? 

Ciertamente, las tradiciones e ideas políticas de Estados Unidos desde el siglo 18, según la formulación clásica de Louis Hartz (1955), nos harían pensar que la hegemonía intelectual del liberalismo Lockeano dentro del pensamiento político estadounidense es avasallador hasta el punto que en Estados Unidos es tan difícil que surja un socialismo como un fascismo mayoritario. Sin embargo, lo cierto es que como apuntaló Rogers Smith (1993) en su corrección a las tésis de Hartz, la cultura política de Estados Unidos está compuesta por tradiciones múltiples, incluyendo un elemento importante de pensamiento político caracterizado por la exclusión/racismo/intolerancia. 

¿Si es así, es posible que las tradiciones políticas de Estados Unidos evolucionen, y produzcan una ideología política con algunos parecidos al fascismo europeo, y es el Trumpismo el inicio de tales cambios? 

En un célebre ensayo sobre el Ur-Fascismo (1995), Umberto Eco hizo una contribución importante para ayudarnos a interpretar el fascismo europeo. Eco reconoce la dificultad de pintar un cuadro coherente de lo que era el fascismo europeo, debido a las contradicciones dentro del mismo y a las grandes diferencias entre el fascismo italiano y el nazismo alemán, y las variedades del fascismo en otros lugares como Hungría, Rumanía, España, Bulgaria, Latvia, Estonia, etc.  

El Nazismo era un verdadero régimen totalitario, mientras que el italiano ciertamente era una dictadura pero no era absolutamente totalitario, en parte por la debilidad filosófica de su ideología. Dice Eco: Mussolini no tenía ninguna filosofía, solamente tenía una poderosa retórica. El fascismo era un collage de diferentes ideas políticas y filosóficas, un avispero de contradicciones.

Pero aún así, se aventura a presentarnos 14 características del fascismo “primordial” europeo, y veamos cómo luce el Trumpismo del 2015-2017 a la luz de algunas de estas características que nos presenta Eco.

(1)  El culto a la tradición.  La verdad ya existe en un pasado ancestral y no hace falta descubrirla avanzando el conocimiento.  El Trumpismo tiene una nostalgia por un glorioso pasado “blanco” al que deben regresar los verdaderos “americanos” y es indiferente a la verdad.

(2)  Irracionalidad y rechazo de la modernidad. Así es en el Trumpismo, con su actitud hacia la ciencia pura y hacia el calentamiento global.

(3)  El culto a la acción por el mero hecho de actuar. Esto implica un desdén por el mundo intelectual y la cultura. Trump se ufana de ser del mundo de la acción y se burla de las universidades “liberales” y le niega apoyo al mundo de la cultura. Ejemplifica lo que dijo el nazista Hermann Göring una vez: “cuando oigo sobre la cultura, voy y agarro mi pistola”.

(4)  Rechazo al espíritu crítico.  Trump no ha leído un libro en su vida, y recibe toda su información de los canales como Fox News, etc.  El espíritu crítico de la Ilustración es contrario al Trumpismo.

(5)  Miedo a la diferencia. El Trumpismo se muestra orgulloso de su odio a las minorías raciales y étnicas, y es profundamente ignorante sobre otras culturas, idiomas, y sociedades.

(6)  Nace de la frustración social de la clase media con poca educación o clases bajas que temen al “otro.”  Esa es la base social del Trumpismo, como vimos en Pennsylvania, Michigan, y Wisconsin.

(7)  La identidad social está siendo amenazada por sus enemigos. Existe siempre un grupo minoritario que hay que culpar por todo: los mexicanos, los musulmanes, los negros, etc.

(8)  La vida es una guerra permanente. Hasta ahora, Trump con sus acciones y gestos ha enajenado a casi todos los aliados naturales de Estados Unidos, incluyendo a la Unión Europea.

(9)  Desprecio por los débiles. Trump ha perfeccionado el arte de burlarse de las mujeres que no son de su agrado y se ha burlado de personas con impedimentos.

(10) Machismo y ostentosidad sexual. Trump alardea de todo esto.

(11) Populismo selectivo.  El pueblo es una masa desorganizada, sin orientación y con poca educación, y Trump es su altavoz.

(12) Manipulación de la verdad. En los últimos seis meses, Trump es el presidente que más mentiras públicas ha dicho, casi diariamente. Dice Eco que los libros de escuela fascistas usaban un idioma empobrecido, con sintaxis muy elemental, para limitar los instrumentos que puedan servir para el razonamiento crítico. Cualquiera que haya visto un mitin del Trumpismo podrá ver que esta es su retórica. 

En resumen, hay paralelos entre el Trumpismo (que es mucho más que Trump e incluye a Steve Bannon, Breitbart News, el Alt-Right, etc.) y la historia del fascismo europeo. Todos debemos estar preocupados y atentos. Como dijo Franklin Delano Roosevelt en 1938: “… si la democracia estadounidense deja de moverse hacia adelante como una fuerza viviente, buscando… de forma pacífica cómo mejorar la situación de nuestros ciudadanos, el fascismo va a crecer en nuestra tierra”.

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