Luis Vega Ramos

Punto de vista

Por Luis Vega Ramos
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Trump y los estados libremente asociados del Pacífico

Hace meses, el gobernador Ricardo Rosselló le solicitó una reunión al president estadounidense, Donald Trump, para explicarle personalmente por qué afirmar que el gobierno federal le había enviado a Puerto Rico $91,000 millones en fondos de reconstrucción post María era una aseveración equivocada.

Los portavoces de la Casa Blanca respondieron que Trump atendería a Rosselló a su regreso de una cumbre internacional con el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un. 

Sin embargo, la cumbre vino y se fue. El mundo milagrosamente la sobrevivió. Trump regresó a la Casa Blanca, pero la reunión con Rosselló nunca se dio. Peor aún, Trump continuó repitiendo la mentira de los $91,000 millones y advirtiendo que no se enviaría ni un centavo más a Puerto Rico, ante la rampante corrupción del gobierno insular. 

En su frustración, durante una entrevista televisada en directo, Rosselló acabó ofreciendo callar de un tapaboca al presidente. La reunión con Trump aún no se da. 

Sin embargo, en estos días, Trump se reunió en la mítica Oficina Ovalada con los primeros ejecutivos de los tres Estados Libremente Asociados (“Freely Associated States”) con los Estados Unidos ubicados en el Océano Pacífico y conocidos como Palau, las Islas Marshall y los Estados Federados de la Micronesia. 

La reunión fue una muy cordial. Al cabo de la misma, los cuatro mandatarios emitieron una declaración conjunta en la que reconocieron “la relación única, histórica y especial” entre las cuatro “naciones”, “la reafirmación del compromiso de nuestros países con los Pactos de Libre Asociación y nuestra resuelta voluntad de continuar nuestra cercana cooperación en apoyo de la prosperidad, la seguridad y el imperio de la ley”.  

La declaración conjunta continua diciendo: “Nuestras naciones creen en un modelo de desarrollo económico que apoye el crecimiento económico y un ambiente en el que la autonomía de las naciones sea respetada”.  Finalmente, la declaración reafirma el valor de las “iniciativas bilaterales” en varios temas, entre los que incluye la respuesta y reconstrucción ante desastres naturales y, una vez más, el desarrollo económico. 

Además de construir un contraste devastador frente a la petición de Rosselló de un encuentro con Trump para clarificar el “error” de los $91,000 millones, la reunión y la declaración conjunta de Estados Unidos y los tres Estados Libremente Asociados del Pacífico manda un mensaje claro y elocuente para quien quiera escucharlo en Puerto Rico y en el Partido Popular Democrático.

Es posible tener un pacto de asociación con Estados Unidos que reconozca la nacionalidad propia y autonomía del pueblo asociado, genere mecanismos de prosperidad, desarrollo económico y seguridad mutua, bajo lo que ellos mismos llaman iniciativas bilaterales. Ahí están, explícitas y definidas, las aspiraciones, con lenguaje casi idéntico, que muchos en Puerto Rico y particularmente en el PPD han dicho profesar por décadas. 

Más aún, aunque los ciudadanos de los Estados Libremente Asociados del Pacífico no son ciudadanos de Estados Unidos (porque nunca quisieron serlo; nunca la pidieron en la negociación con el Congreso) si son para efectos domésticos estadounidenses “US Nationals”. Eso les permite acceso irrestricto a Estados Unidos, a la plenitud de sus programas federales y a servir en sus fuerzas armadas. 

Entonces, ¿dónde está el “ajo” del asunto? Sencillo. Los Estados Libremente Asociados del Pacífico están totalmente fuera del alcance o aplicación de la cláusula territorial de la Constitución de Estados Unidos. En otras palabras, no son propiedad perteneciente a Estados Unidos, sobre la cual el Congreso puede disponer con sus poderes plenarios. 

Artículo IV, Sección 3 de la Constitución de los Estados Unidos de América. Este es el problema principal del pueblo de Puerto Rico. Este es el obstáculo que hay que superar lo más pronto posible. Bajo la cláusula territorial hay Ley PROMESA y Junta de Control Fiscal, con todo el abuso que hoy desata sobre nosotros. Si no aplica la cláusula territorial, hay espacio para el reconocimiento de nuestra nacionalidad, y hasta de autonomía, para prosperar en genuina bilateralidad con Estados Unidos. 

Si no quieren creerme, pregúntenle a los tres mandatarios de los Estados Libremente Asociados del Pacífico, que recién se reunieron on Trump y emitieron una declaración conjunta.




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