Mario Pabón Rosario

Perspectiva

Por Mario Pabón Rosario
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Turismo como capitalismo cuponero

En estos días, la Legislatura está considerando un proyecto para crear una “organización de manejo de destino” (DMO).  Este es uno de los proyectos favoritos de los industriales hoteleros del país y es parte del plan de gobierno de la actual administración.  A personas que dicen ser pro-empresa privada y anti-gobierno, debe darles vergüenza impulsar un ejemplo tan claro de capitalismo cuponero.

El proyecto (P. de la C 4/P. del S. 4) ordenaría la creación de una corporación privada, controlada por entidades no gubernamentales, para que se encargara de la promoción turística que hoy hace la Compañía de Turismo (CT).  Según sus promotores, con ello la promoción turística no estaría afectada por los vaivenes y cambios de política pública que traen los cambios en el gobierno.  A primera vista, parece un propósito loable. ¿Por qué, entonces, lo llamamos “capitalismo cuponero”?

Para financiar el DMO, la CT tendría que seguir cobrando los fondos del impuesto de habitación (room tax), y traspasarle dichos fondos a la corporación.  En otras palabras, el gobierno utilizaría su poder de tasar y cobrar contribuciones, no para utilizarlos conforme a su política pública, sino para entregárselos a una corporación que los utilizaría como mejor le parezca.

Si los que apoyan esta medida, tanto en el área privada como en el gobierno, fueran capitalistas honestos, plantearían una forma distinta de lograr su propósito.  Primero, pedirían que se le quitaran a la CT todas las funciones relacionadas a la promoción turística, y se redujera el tamaño de la agencia.

Segundo, pedirían que se redujera el room tax en la proporción en que dicho impuesto se utiliza para la promoción turística (parte del mismo se usa para pagar deuda de bonos). De ese modo, se reducirían los precios de las habitaciones, y el destino sería más mercadeable. Tercero, establecerían un sistema de cuotas a los hoteles e industrias interesados en el desarrollo y promoción turística, con el cual podrían sufragar un DMO puramente privado. Así lograrían el propósito de no hubiera intervención alguna del gobierno, eliminando los vaivenes que tanto les preocupan.

¿Por qué no lo hacen? Porque es muy fácil decir “gobierno, cobra el dinero y dámelo sin condiciones”; distinto es decir, “comerciantes, únanse y páguenme la cuota voluntariamente”.  Las contribuciones son para usarse según la política pública del gobierno. Un verdadero capitalista aspira a menos gobierno y menos contribuciones.  Un capitalista cuponero, por otro lado, aspira a un gobierno poderoso, que cobre contribuciones, pero se las regale para usarlas sin condiciones. 

Si vamos a ser capitalistas, al menos impulsemos un capitalismo honesto.

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