Rafael Muñiz García

Tribuna Invitada

Por Rafael Muñiz García
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Tuto Marchand: "defiendo hasta mascotas"

El sábado nos despertamos con la triste noticia de la transformación física de uno de los puertorriqueños más valiosos que he conocido en mi vida, Don Jenaro “Tuto” Marchand. Por meses, se estará hablando de este gigante del baloncesto mundial, sobre sus gestas de proteger la soberanía deportiva de nuestra patria, Puerto Rico, y de cómo cuidó a la familia del básquet, siendo José “Piculín” Ortiz solo uno de muchos ejemplos de que, para Tuto, todos éramos familia.

Tuve la oportunidad de compartir algunas aventuras con Tuto y me consta que cuando era amigo, era amigo. En una ocasión, de un viaje al Mundial de Baloncesto en Toronto, Canadá, Tuto fue cargando una silla de ruedas eléctrica para su fraterno en el baloncesto, el legendario líder brasileño Jos Claudio Dos Reis, quien víctima de la diabetes había perdido una pierna. Tuto lo sorprendió regalándole dicha silla “motorizada” para su comodidad. Recuerdo la llegada al hotel cuando Borislav Stancovic, quien fungía como secretario general de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA, por sus siglas en inglés), Patrick Baumann y otros líderes celebraron a Tuto como si fuese Michael Jordan entrando al camerino de los Bulls, después de conquistar un campeonato.

Sin duda alguna, la más tragicómica de mis memorias con Tuto sucedió en el año 1994 cuando produje dos juegos de exhibición en la pretemporada de la Asociación Nacional de Baloncesto (NBA, en inglés) entre los Miami Heat y Atlanta Hawks, en el Coliseo Roberto Clemente (hay un gigantesco mural con la imagen de Tuto en la entrada y a manera de homenaje le velaron ahí ayer lunes, 7 de agosto). Resulta que, “Burnie”, la simpática mascota del Miami Heat, fue la primera mascota en entretener a un público asistente a un evento deportivo en Puerto Rico. “Burnie”, conocido por su picardía, interactuaba con las personas sentadas en el área de palco y las primeras filas, vaciando carteras a damas, quitándole los zapatos y lanzándolos al segundo piso, en fin, un espectáculo al estilo de la NBA. 

En el medio tiempo del primer partido, “Burnie” quiso sacar a bailar a una dama, que resultó ser, nada más y nada menos que la esposa de una persona muy prominente. La señora se negó varias veces, pero “Burnie” no se amilanó y pidió el apoyo del público, y de forma “graciosa” arrastró a la señora hasta media cancha. Artistas, jueces, el presidente del Banco Popular, en fin, todos nos reímos de las ocurrencias de la mascota, menos ella.

En la mañana del sábado, mi equipo de trabajo, se reportó a la oficina a organizar el segundo juego que era al otro día, domingo, cuando recibí una llamada que pensé que era una broma. Mi secretaria me dice “Rafo, hay un coronel de la policía en la línea que necesita hablarte”.  Pensando que era algún pana como Vigoreaux, Pedro, mi hermano o similar, tomé el teléfono: “Rafo Muñiz, le habla el coronel fulano de tal, necesito verle para que identifique y me entregue el pájaro que hizo de mascota en el juego de ayer de la NBA. Tengo una orden de arresto por acometimiento y agresión grave contra la mascota”. Un poco curioso pregunté; ¿quién es el querellante? “La esposa de tal persona”, sentenció el policía. "Ok, Cómo no, ¿quién me está vacilando? Estoy muy complicado con el juego de mañana”.  Y me contestaron; “Sr. Muñiz esto es serio, si quiere marque el teléfono del cuartel general… y pregunte por el coronel”.

De pronto me percaté de que no era una broma y me pasó por la mente de inmediato "Burnie" arrastrando a la señora y le dije: “coronel, no tengo la menor idea de quién está dentro del disfraz”, a lo que me ripostó: “no importa, lo voy a  recoger a usted en la patrulla, me lleva al hotel donde se hospeda el Miami Heat y alguien tendrá que identificar al acusado. Estoy saliendo para su oficina”.  De inmediato pensé, “esto se chavó” y en las consecuencias de que arrestaran a la mascota del Miami Heat, no van a querer jugar el próximo partido, la prensa internacional, el despelote con la NBA... ¡La NBA! ¡Baloncesto, tengo que llamar a Tuto!

De inmediato marqué el teléfono de su casa y contestó su esposa. Me pasó a Tuto, quien como siempre me saludó con un “¿Qué pasó, hijo?, Dios te bendiga”. Le vomité en dos minutos lo que había pasado, y lo que para mí parecía el hundimiento del Titanic, y el retiro de los equipos de NBA de su compromiso. Esto para Tuto era una nueva aventura: “no hagas nada, no hables con el policía, voy pa’ tu oficina. ¡Me has hecho el día, lo que me faltaba! Yo he defendido, nacionalistas, baloncestistas, la autonomía y soberanía deportiva de Puerto Rico, y todo tipo de corporación e individuo, pero a una mascota, ¡esta es mi primera mascota!”.

Al rato, ya reunidos en el cuartel vi a Tuto convertido en Perry Mason o en Atticus Finch defendiendo a un cliente que no conocía, “Pero Coronel, ¿cómo quiere que le entregue a la mascota. El disfraz quizás lo pueda conseguir pero, ¿cómo saber quién estaba adentro? Pude haber sido hasta yo mismo. No hay caso.  Además, ¿qué va a hacer? ¿Meter preso a una mascota de la NBA? Si usted quiere vamos al hotel del equipo, pero le adelanto que nadie podrá probar quién fue el ofensor dentro del traje del pajarraco”.

El coronel, titubeante, solo alcanzó a decir: “Tuto, quíteme este lío de encima. ¿No ve que quien acusa es la esposa de fulano de tal?"  “No te preocupes, hijo, que eso lo resolvemos”. Me miró y me dijo: “Rafo llama a los directivos del equipo que vamos pa’ Dorado a resolver esto”. Y al coronel le dijo: “No se preocupe, yo le traigo al hombre, pero comprométase usted de convencer al fiscal y al juez para que lo dejen libre bajo mi propio reconocimiento hasta el día del juicio”.

"Burnie" era un maestro de escuela de Miami, y quedó libre bajo el reconocimiento de Tuto, nunca vino a su juicio. La señora, 20 años después, todavía piensa que fue víctima de un atropello grave. Desde entonces, Tuto me presentaba a sus amigos y colegas como: “este es otro de mis hijos, este me contrató pa’ defender a una mascota que se fue volando de la isla para nunca volver”.

El sábado Tuto decidió volar también, pero a diferencia de la mascota, Don Jenaro Marchand se fue a ese lugar especial donde solo se encuentran los grandes

Tuto, serás recordado, querido y extrañado por muchos, yo sé que desde ese lugar estarás honrando a tu patria ya sea protegiendo nuestra bandera, a un “Piculín” o hasta  a una pícara mascota. 

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