Chu García

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Por Chu García
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Tyson Fury: homicida con guante y bufón

En 2016, después de haber alcanzado la gloria al destronar a Wladimir Klitschko de todos los pesos máximos, decidió bajar, de porrazo y cantazo, de la cima a la sima y fundió su cuerpo gigantesco de cocaína y alcohol durante año y medio, subiendo a 400 libras y permitiendo que la depresión le carcomiera el cerebro y el alma.

Sin embargo, hizo caso a la consejería de su padre y de su esposa Paris, quien sufría a fondo su vida azarosa, y Tyson Fury, un fenómeno del ring que también es un entertainer de altos quilates, alegadamenre noqueó el polvo blanco que gusta de narices, no destapó tantas botellas con líquido etílico, mediante un proceso de rehabilitación clínico, y acaba de exponer por cuarta vez su título líneal, ya que oficialmente no ostenta ninguno de los organismos existentes, ante el alemán Tom Schwarz, que tenía récord de 24-0, destrozándole en el segundo asalto del pleito principal producido por Top Rank, en el MGM Grand de Las Vegas.

Con este triunfo contundente, tal como se esperaba, se asegura una revancha con Deontay Wilder, rey de la FIB, en la primavera de 2020, luego de que empataran el 1 de diciembre de 2018 en Staples Center de Los Ángeles, sobreviviendo a un par de caídas, una en el asalto 12 que parecía de tumba, pero comoquiera la mayoría de los periodistas entendió que mereció la victoria por su dominio técnico el 80 por ciento del tiempo.

Con su estatura de 6-9 y su alcance de 85 pulgadas, este británico de sangre irlandesa es un prodigio en el ataque, por su velocidad y puntería, y en la defensiva, por sus reflejos y ángulos de escape.

Asimismo, sus piernas flacas les permiten moverse plásticamente hacia cualquier latitud, además de ser efectivo de guardia zurda, aunque su mayor virtud es su excentridad, con verborrea que no hastía y un sentido del humor fuera de lo común para un boxeador: podría estelarizar cualquier comedia en los teatros de Broadway o en el Apollo de Londres.

Obviamente, su cabeza rapada y su vestimenta extravagante le transforman en un bufón que al treparse en el cuadrilátero se convierte en un posible homicida con guantes.

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