Sigfredo Rodríguez

Tribuna Invitada

Por Sigfredo Rodríguez
💬 0

Una anécdota de la Guerra Fría

Documentos, ahora desclasificados, revelan la verdadera historia de cómo se llegó a resolver la crisis de los misiles en Cuba. Después de la derrota de los exiliados cubanos en Bahía de Cochinos, John F. Kennedy formó un grupo de soldados bilingües en inglés y español para entrenar voluntarios exiliados cubanos con el propósito de invadir la isla. Estando yo en Fort Campbell, listo para volar a Vietnam con el pelotón de paracaidistas, recibí órdenes de reportarme a Fort Knox en el mismo estado de Kentucky para comenzar el entrenamiento.

Mientras lo anterior sucedía, el consejero de inteligencia soviética Alexander Formin, se comunicaba con el corresponsal de la ABC, John Scali, solicitándole que le dejara saber al Departamento de Estado de Estados Unidos que la Unión Soviética (USSR, por sus siglas en inglés) estaba dispuesta a sacar los misiles si Washington prometía no invadir a Cuba. El mensaje fue llevado por John Scali y aceptado por Kennedy, evitándose una guerra nuclear. Todo comenzó el 26 de octubre del 1962 en el restaurante Occidental de Washington con una comida entre el periodista John Scali y el coronel de la Comisión para la Seguridad del Estado rusa (KGB) Alexander Formin.

Al mismo tiempo seguíamos preparando los reclutas cubanos en Fort Jackson en Carolina del Sur, luego de movernos de Fort Knox por el intenso frío. Los acuerdos tomaron un largo período y terminamos el entrenamiento en el verano del 1963. Cuando Lee Harvey Oswald asesinó al presidente Kennedy en noviembre 22 de 1963, nos pusieron en alerta al relacionar el acto con el gobierno de Fidel Castro. Luego todo fue aclarado y los reclutas cubanos fueron licenciados del ejército.

Gracias a las buenas intenciones de los negociadores se salvaron muchas vidas puertorriqueñas evitando un encuentro bélico con la URSS y nuestros hermanos cubanos. Nuestro conocimiento del español nos salvó de ir a Vietnam.

💬Ver 0 comentarios