Nilsa Pietri

Elecciones 2020

Por Nilsa Pietri
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Una candidatura tambaleante

El gobernador Ricardo Rosselló Nevares era, hasta el lunes, un candidato vulnerable. Ahora podría estar llegando a ser inviable.

Rosselló Nevares va a necesitar barriles repletos de explicaciones creíbles sobre lo que le ocurrió con su exfuncionario de confianza Raúl Maldonado.

Y es que Rosselló Nevares no es un gobernante acostumbrado a botar fulminantemente a funcionarios, sobre todo cuando se trata de uno en el que había depositado tanta confianza, y por el que puso sus manos al fuego más de una vez.

Cuando se destapó el “chat electoral” que involucró a colaboradores cercanos suyos, permitió que William Villafañe e Itza García renunciaran como números 1 y 2 de la Secretaría de la Gobernación. No los despidió como a Maldonado.

A la secretaria de Justicia, Wanda Vázquez, quien llegó a ser imputada de actos de corrupción por la Oficina del Fiscal Especial Independiente, tampoco la despidió. Aguardó pacientemente por el resultado del proceso contra Vázquez —que se cayó antes de llegar a juicio— y la restituyó en el cargo del que solo había quedado separada temporalmente.

Así que algo grave tiene que haber ocurrido con Maldonado. Algo que el hijo del ahora ex secretario de Hacienda conoce y que lo movió a lanzar, a la desesperada, una acusación de corrupción contra el propio primer ejecutivo.

Es la primera vez, desde el inicio de su gobierno en enero de 2017, que Rosselló Nevares es señalado tan directamente como participante en una actividad presuntamente ilegal. Y con fondos destinados a las víctimas del huracán María nada menos.

Rosselló Nevares, que a principios de este año se proclamó aspirante a la reelección, tiene desde hace tiempo problemas muy serios como gobernador, pero ahora también como candidato.

Todo el mundo sabe que se apresuró a anunciar su candidatura reeleccionaria para cortar el fuego que provenía de la presidencia del Senado. Thomas Rivera Schatz lleva años haciendo campaña velada, y a veces no tanto, montando oficinas de distrito, asistiendo a bautizos de muñecas y repartiendo fondos públicos en los municipios, con el único fin de preparar el terreno para lanzarse como candidato a gobernador.

Ese anuncio prematuro frenó de momento las intenciones de Rivera Schatz, pero no su interés en la gobernación.

Y entonces ocurre esta crisis, el peor drama político que ha enfrentado el gobernador.

La vulnerabilidad que lo ha caracterizado a través de su meteórica carrera política —siempre ha estado involucrado en controversias, pero nunca antes tan de cerca— está en vías de traducirse en inviabilidad.

Dependerá en gran medida de lo que ocurra con Raúl Maldonado, cuyo reclutamiento en el gobierno pareció representar un alfa y se está transformando en un omega. El principio y el fin entrelazados en una tragedia griega contemporánea de intriga y corrupción.

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