Laura Anduze

Desde la Diáspora

Por Laura Anduze
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Una diáspora unida para ayudar a Puerto Rico

La noche del 19 de septiembre fue una noche de las más difíciles para los que estábamos fuera de nuestra querida isla siguiendo el paso del huracán María. Veíamos su monstruosa imagen acercarse con fuerza y determinación hacia la tierra que alberga nuestra familia, amigos y patrimonio, y esperábamos con miedo y con esperanza, que fuese tan bondadosa como lo fue Irma. Sentíamos la impotencia de ser solo expectadores. Expectadores del desastre inmeninte que se avecinaba.

Ese miedo, tristeza y frustración lo canalizamos al día siguiente buscando cómo y dónde ayudar. Reportábamos a nuestras familias el alcance de los daños, escuchando la radio y viéndolos en vivo en televisión. Nunca hemos sentido una impotencia tan desesperante.

Y así, ya para el día 21 de septiembre, estábamos conectados, los ausentes, los que formamos esta gran diáspora.

Hemos trabajado por más 10 días sin parar, buscando formas de ayudar. Juntos, hemos coordinado esfuerzos para localizar gente, catalogar y “paletear” los miles de artículos recolectados en Nueva York, Washington D.C., Chicago, Huston, y muchas más cuidades. Hemos pasado horas en teléfonos pidendo transporte para los artículos y asegurándonos que llegaran a la isla. En el proceso hemos formado nuevas conexiones y nuevas amistades. Todos unidos por esta disposición visceral, casi innata, de ayudar a los nuestros.

El proceso ha sido arduo, duro, y frustrante porque han salido aviones y barcos llenos del fruto de este esfuerzo amplio, solidario y colectivo, y no sabemos a donde han ido esos artículos. Vemos los 9,500 vagones varados en los muelles y nos preocupa la distribución equitativa de donativos por municipio, nos preocupan las áreas geográficas que no han sido visitadas, las que no vemos en los reportes de noticias. Nos preocupa la gente de Vieques y Culebra, otras dos islitas donde no se llega por carretera ni por puente. Nos preocupan los ancianos, los pacientes dependientes de insulina y diálisis, las personas que necesitan radioterápia, los bebés prematuros, los albergues de mujeres, y mucho más.

Cuando escuchamos a personas decir que se necesitan teléfonos satelitáles, pensamos en los 50 o 60 que acabamos de enviar. Lo mismo cuando dicen que no hay suficiente agua para distribuir o cualquier otro artículo que sabemos que ya enviamos y que llegó a la isla.

Se habla de la logística y el sentido de comunidad. En nuestra opinión, lo más importante en este momento. Sin ello, nada va a progresar.

Nosotros en la diáspora hemos logrado trabajar juntos, sin conocernos, como comunidad, apoyándonos para apoyar a nuestro país. En nuestra isla, todas las comunidades tienen que hacer lo mismo, como muchas de ellas ya lo están haciendo, trabajando en orden, con espíritu de cooperación y consonancia. Y si antes de María no existía ese sentido de comunidad, ahora tienen que forjarlo.

Hay que dejar atrás la politiquería, la queja y la comodidad. Los que tenemos, tenemos que ayudar a los que ahora no tienen. Individuos, familias, municipios, el gobierno central, y las agencias federales tienen que darse la mano. Tienen que ponerse a un lado las diferencias políticas e ideológicas que usualmente nos separan.

A la Agencia Federal para el Manejo de Emergencia (FEMA) hay que llevarla de la mano. Ayudarle a ayudar a nuestras comunidades. Sus representantes en la isla no conocen la geografía y podrán hablar algo de español, pero no hablan puertorriqueño.

En vez de quejarnos y decir que no lo están haciendo bien, digámosle lo que tiene que hacer. Nosotros somos la comunidad, ellos son solo el instrumento de ayuda. Es nuestra isla, no la de ellos. La conocemos de rabo a cabo y conocemos sus necesidades y la idiosincrasia de nuestra gente. Seamos los líderes.

Demostrémosle al Presidente, Donald Trump, que no queremos que hagan todo por nosotros, que nosotros podemos, pero que con ayuda podemos más.

Nosotros desde acá seguiremos ayudando, a sabiendas de que va a ser un proceso largo y tendido. Hay compromiso y vamos a buscar y rendir toda la ayuda que sea necesaria. Sabemos que además de los artículos de primera necesidad que ahora enviamos, se necesitará hacer un reclamo y acarrear un gran empuje a nivel gubernamental aquí en los Estados Unidos, para que el gobierno federal provea un plan de ayuda fiscal que nos permita recuperar y reconstruir a Puerto Rico tras el paso de María.

La diáspora hace que Puerto Rico sea mucho mayor que 100x35. Se extiende, se expande, se solidifica, y se une para ayudarlos hoy, mañana y siempre.

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domingo, 1 de octubre de 2017

Una diáspora unida para ayudar a Puerto Rico

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