Rosa Delia Meléndez

Punto de vista

Por Rosa Delia Meléndez
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Una experiencia de soledad extrema

Te hablan de la tristeza y soledad que se siente cuando se van los hijos del hogar. En especial, cuando desean vivir fuera del hogar, o como en mi caso, van camino a la universidad en o fuera de Puerto Rico. En estos días, son muchos los padres que están experimentado este proceso. Esta es otra etapa de tantas en nuestras vidas como padres que debemos pasar y sobrellevar. Este proceso se llama el Síndrome del nido vacío. Si hemos sido padres y madres 24/7, a pesar de nuestra responsabilidad laboral diaria, este proceso es muy fuerte sicológicamente hablando. Es sumamente delicado, angustioso y puede hasta provocar una depresión extrema, ya que tu rutina de años se altera. Ya no es la misma, porque ya no tienes que dividir el tiempo entre la familia y el trabajo. 

El Síndrome del nido vacío afecta aún más a aquellos padres cuya principal ocupación era cuidar de sus hijos, porque no trabajaban y no tenían sus propias aficiones, o no habían cultivado un círculo social propio. Ahora te levantas en las mañanas y no ves a tus hijos en sus cuartos, no los levantas, no tienes que hacerles desayunos, y no puedes compartir el día a día. Esta experiencia la estoy viviendo ahora y créanme se me ha hecho muy difícil aceptarla, porque amo demasiado a  mis dos hijas. Los hijos son un pedazo de nuestras vidas, y cuando vuelan a otros nidos es como si tu vida perdiera un aire o estuvieras de luto. Claro, sabemos que ese proceso algún día llegaría. Ellos tienen que emprender su camino y enfrentarse al mundo real. De hecho, sabemos que están muy bien, y hasta felices por explorar otros retos. Esta vez solos, pero nosotros estamos de momento vacíos y en el aire.   

Pero, sabemos que esa sensación de vacío y soledad pasará, eso esperamos. Expertos indican que por lo general, los síntomas del Síndrome del nido vacío acaban desapareciendo por sí solos al cabo de un tiempo. Las personas que lo padecen tan solo necesitan adaptarse a sus nuevas circunstancias, encontrar una nueva afición o propósito con la que llenar su tiempo, y descubrir la mejor manera de mantener la relación con sus hijos. Sin embargo, en algunos casos, es posible que los síntomas sean muy severos, que no desaparezcan por sí solos, o que desemboquen en un problema más grave como una depresión o un trastorno de ansiedad. Cuando esto ocurre, puede ser una buena idea acudir a un especialista.

Existen muchos enfoques psicológicos que pueden ser muy eficaces a la hora de combatir el Síndrome del nido vacío. Formar un grupo sólido de apoyo suele ser un aspecto clave en la desaparición de los síntomas más graves de este síndrome. Esto puede hacerse buscando la compañía de otras personas que estén pasando por una situación similar, o simplemente pasando más tiempo con familiares y amigos que te hagan sentir mejor a la persona. Así que hacia adelante, padres. El reto es pasar esta etapa con positivismo lo más rápido posible. Continuemos comunicándonos con nuestros hijos y brindémosles todo el apoyo posible aunque ahora sea a distancia. 


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