Carlos Dalmau Ramírez

Punto de vista

Por Carlos Dalmau Ramírez
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Una gobernadora independiente

Tan súbita ha sido la llegada de Wanda Vázquez a la gobernación, que no ha habido tiempo para descubrir sus afiliaciones partidistas en el contexto de la política de los Estados Unidos. Algunos pueden ver esto como una debilidad. No lo es. Está claro que necesitará aliados para poder navegar las turbulentas aguas de la metrópoli. Sin embargo, esta situación de “tabula rasa” en Washington le ofrece a la gobernadora una oportunidad única: la de declararse independiente.  No debe desaprovecharla.

El tema de la afiliación partidista y el posicionamiento de un gobernador en el mapa político de Estados Unidos no debe tratarse livianamente. Ya se sabe lo costoso que fue para Rosselló causar tardíamente un pelea con Trump y tirarse de lleno en contra de poderosos senadores republicanos como Rick Scott y Marco Rubio. Dicho esto, la mayoría de los gobernadores puertorriqueños desde Luis Ferré (republicano) hasta Ricardo Rosselló (demócrata), se han decantado por alguno de los partidos políticos nacionales.  

No tiene por qué ser así.  Vale recordar que el gobernador Muñoz Marín, que se movía en Washington como pez en el agua, evitó afiliarse oficialmente a un partido nacional. A pesar de que, en la práctica, tenía mayor afinidad con los demócratas, su posición de independencia le daba espacio de maniobra y fuerza moral para proteger los intereses de Puerto Rico, sin estar atado de antemano a uno u otro partido. 

¿Qué debe hacer la gobernadora Wanda Vázquez? Debe declararse independiente. Siguiendo el ejemplo de Muñoz Marín, esta independencia le permitirá presentarse en Washington sin tener el sello del partidismo. Podrá decir, con credibilidad, que ella representa a todos los puertorriqueños y trabajará junto a quienes se comprometan con Puerto Rico, sean del partido que sean. 

Ante la tan lacerada imagen del gobierno de Puerto Rico, una gobernadora independiente tendría mayor fuerza moral ante todos los grupos del espectro político en Washington. Desde esa posición de independencia no partidista, podría forjar alianzas con demócratas y republicanos y estaría en mejor situación para neutralizar a los enemigos políticos de Rosselló.   

El senador Carmelo Ríos del PNP ya ha dicho que la gobernadora podría optar por ser agente libre, ni demócrata, ni republicana. Es más, le ha abierto la puerta al decir: “no sería malo que se declare independiente”. No solo es que no sería malo. Sería la mejor posición para ella, para su gobierno y para Puerto Rico.


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