Mitchell de León

Punto de vista

Por Mitchell de León
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Una herramienta cultural para superar la pobreza

El quehacer cultural de un país es su carta de presentación ante el mundo. En este momento histórico el desarrollo de la tecnología ha facilitado el intercambio artístico entre distintas poblaciones, de manera que el mito de acortar las distancias geográficas se ha convertido en una realidad evidente. Los medios de producción digital han creado una revolución tecnológica en la cual hace 10 años no pensábamos estaríamos inmersos. El desarrollo de la informática y las redes permiten que se ausculten de forma automática los modos de consumo y los deseos de la sociedad en que vivimos. Muchos de nuestros jóvenes aún no conocen el potencial de este singular objeto con el que viven a diario. 

No en pocas ocasiones la cultura se vislumbra como un fenómeno de apreciación y no como una producción humana posible por todos. Se ha hecho hincapié en enaltecer figuras de importancia ideológica para la hegemonía (Gramsci). Pero no hemos desarrollado la infraestructura educativa necesaria para proveer espacios de taller y destrezas de emprendimiento desde edades tempranas en nuestra población (CODECU). Preparamos a los jóvenes para ser seguidores y no líderes.

Aspira de Puerto Rico inc. combate esta visión a través de su modelo de educación alternativa. En esta escuela enfocamos el currículo hacia una visión holística que permite que los estudiantes aprendan a su propio ritmo, sin la estructura de obediencia y repetición de la escuela tradicional. A pesar de las ventajas y oportunidades de este modelo educativo, aún existen retos que no podemos obviar si aspiramos a mantenernos siendo pertinentes. Retos que a través de la historia no se han atendido de manera coherente en nuestra población. 

En nuestra institución desarrollamos un currículo integral en el que los jóvenes tienen la oportunidad de explorar a través del arte su entorno geográfico con miras a empoderarse dentro del territorio. Las clases académicas integran estrategias lúdicas; sin embargo, los días de electivas se enfocan únicamente en actividades de especificidad cultural. Con esto nos referimos a los cursos de arte urbano, artesanías, improvisación teatral, mosaico, conjunto musical, guitarra y danza actoral, entre otros. Estos cursos van dirigidos a explorar distintas áreas del quehacer cultural con miras a orientarlos hacia emprender sus propios proyectos a futuro. Adicionalmente, este aspecto curricular lo integramos con el programa de Vivencias Culturales.

El programa de vivencia cultural y el currículo de electivas busca desarrollar el potencial humano de la población que atendemos. Nuestros aspirantes vienen de núcleos familiares accidentados y lugares donde la geografía cultural responde a valores distintos a los que se promulgan en nuestra institución. Muchas veces se les quiere medicar y se alude a condiciones como el ADHD. Sin embargo, hay un factor geográfico implícito el cual obviamos por la sociedad “infoxicada” en la que vivimos. Y es que hay un síndrome de deficiencia de experiencias en la naturaleza.  A pesar de no ser una condición médica establecida, el autor Richard Louv en su texto “The Last Child in the Woods” establece que los síntomas del ADHD pueden ser tratados integrando actividades de calidad al aire libre. De hecho, muchas de las estrategias que se recomiendan es integrar estos espacios al tratamiento, ya que en los mismos de manera indirecta fomentamos lo que se conoce como ocio dirigido. Esta estrategia, aunque parezca no convencional, tiene eco en otras disciplinas como lo es campo de la geografía en el mundo académico, en donde la dualidad entre ser humano y ambiente se sustituye con la relación simbiótica entre el territorio, el organismo y sus formas de representar el espacio. 

De esta manera veo dos posibles alternativas que pudiesen funcionar de manera aleatoria en nuestro entorno académico.

En primer lugar, sería muy pertinente lograr un programa de inmersión en la naturaleza en el que se pudiesen realizar actividades como acampar al aire libre, cocinar en fogatas, realizar descensos en soga, conocer cuerpos cavernosos y aprender destrezas de supervivencia. Este tipo de habilidades ayudarán a nuestra población a reterritorializar hacia la miríada de oportunidades a desarrollar en el mundo del ecoturismo, la cual es una de las áreas con mayor crecimiento económico, según los informes de desarrollo de industrias creativas.

Por otra parte, dentro de estas industrias también podemos enfocar los currículos académicos hacia la creación de fábricas culturales. Este concepto, similar al modelo de emprendimiento de PYMES, representa la posibilidad de crear espacios donde se fomente el quehacer cultural de manera que el producto educativo se enfoque en lograr fortalecer las competencias culturales a través de destrezas motoras y actividades lúdicas. Se habilitan los espacios con herramientas de producción y luego se desarrollan las competencias empresariales como parte de su currículo académico. 

De hecho, hemos tenido algunos casos de éxito dentro de nuestra población en donde a través de actividades de ocio dirigido, hemos logrado canalizar la energía de algunos participantes que presentan mayor resistencia en el ámbito académico. Esto ocurrió para el mes de febrero, cuando un grupo de jóvenes participó de una vivencia cultural enfocada en reforestar el territorio tras el paso del huracán María. La misión fue sembrar 200 árboles de especies nativas y endémicas para ayudar a fortalecer el ecosistema de la Finca Águeda en Naguabo. El reto de la actividad, más allá de la misión principal, fue que los estudiantes de forma creativa contestaran cinco preguntas claves dirigidas a desarrollar el indicador de Conciencia Ambiental. Lo interesante fue ver cómo al tener una misión tangible en un entorno externo, el grupo se vio compenetrado a colaborar y lograr el objetivo. Fue curioso cómo ningún joven se quejó por la faena; en cambio, al culminar la actividad estaban entusiasmados en conocer cuándo sería la próxima. Entre estos estudiantes destaco dos experiencias que van directamente de la mano de las alternativas curriculares antes mencionadas. 

Por una parte, uno de los aspirantes que mayores retos y oportunidades nos presenta en el entorno regular de clases, en esta ocasión fue uno de los que más ayudó a lograr el objetivo. Al mismo tiempo utilizamos el talento de otros estudiantes para brindar apoyo audiovisual integrando la tecnología en la actividad. Este segundo aspirante estuvo asistiendo como videógrafo y fotógrafo, de manera que la barrera entre estudiante y recurso se rompe, como sugiere Paulo Freire (Pedagogía del oprimido). En el evento nos convertimos en colegas colaborando por un mismo fin. 

Este enfoque es importante porque la base de nuestra institución es apoyar las comunidades y esto solo es posible cuando le brindamos la oportunidad a nuestra población de ser gestores de su propio aprendizaje, aunque no parezca ortodoxo. Parafraseando a Victor Vich: “la política educativa (de un país) debe partir de la política cultural y no al revés”. Esto implica que en nuestro territorio debería haber un cambio paradigmático en la política educativa, ya que la política pública actual en torno a las industrias creativas (Ley 173) es hacer lo posible para fomentar el desarrollo de estas industrias. 

Actualmente en el país existe la infraestructura de capital simbólico y un marco legal apropiado para lograr desarrollar a la población que crece en el país. Son muchos los retos, pero apostar a invertir en la cultura históricamente ha sido la respuesta para muchas naciones como Inglaterra y España. En estas, las inversiones de riesgo en la cultura han generado un mercado muy sólido que poco a poco hace su marca en la cultura de masas. Basta con mirar Netflix u otros canales de “streaming” para corroborar este detalle.

¿Serán las instituciones educativas capaces de adaptarse a los tiempos globales o seguiremos subordinando a nuestro a población hacia la inercia de nuestros destinos políticos?

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