Víctor García San Inocencio

Elecciones 2020

Por Víctor García San Inocencio
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Una isla rodeada de encierros

No miro al proceso electoral puertorriqueño del 2020 con optimismo. Nunca en los pasados 100 años nuestro pueblo había estado tan desprovisto de instrumentos, o de siquiera una ventana desde la cual pudiese avistarse una salida a la encerrona del colonialismo y al encierro de sus múltiples trampas.

Puerto Rico es una isla rodeada de encierros. Sin espacio, ni capacidad para la acción política efectiva contra el colonialismo y sus estragos, nuestro pueblo ha sido privado del derecho de labrarse un futuro propio. Eso es lo que el colonialismo instaura y construye: un gran encierro frente al cual —a fuerza de dependencia, colapso sicológico, codependencia política y el mercadeo continuo de procesos que solo producen inequidad— colapsan la voluntad colectiva y la voluntad individual en un hoyo cada vez más profundo, junto al empuje, la capacidad de levantarse y hasta las ganas de ser libres.

Si el colonialismo aplasta, y si su escudero de ocasión, la Junta de Supervisión (Control) Fiscal, lo asegura; si la indiferencia y la crueldad imperial del Congreso y del presidente profundizan la intemperie y la descomposición; si los tribunales —incluyendo a los especiales y al Supremo federal— hacen del águila un ave felizmente carroñera… ¿Cuánto hay de esperanzador en el ciclo político ritualístico electoral que recién empieza? Se diría que entramos por las puertas del infierno y que leemos la inscripción “Dejad toda esperanza”.

No puede ser así. No es válido, ni digno tener que debatirse entre encerrarnos en el encierro de no hacer nada, o, embarcarnos en expediciones ilusas o imaginarias de martirología, embistiendo como hormigas el muro de la opresión imperial. Ese es un debate falso, y solo conduce a cancelar políticamente a una generación más condenándola junto con nuestro pueblo a ir a la deriva hacia el colapso.

Si bien no miro la reapertura de este nuevo ciclo electoral con optimismo, no significa que daré media vuelta para darle la espalda. De la abstención consciente, hasta de la indiferencia defensiva viven los irresponsables, los inconscientes, los cínicos, los corruptos e inescrupulosos que electos a los cargos más elevados, hacen sus madrigueras en simbiosis colonialista con el capital y el mercado estadounidense. Los más felices lo hacen conscientemente, los indignados de ocasión lo hacen con lastimosa estulticia a la cual llaman candidez.

No hay medicina, ni cura fácil para un mal que tiene más de cinco siglos en esta tierra. Sin abrir el recetario afirmo que hay que observar, analizar y denunciar; hay que educar y esclarecer; hay que explicar y concienciar, y hay que orar. No se nada hacia el barco que se hunde (EEUU) y que ahoga al planeta. No se crece en dignidad fundiéndonos al epicentro de la avaricia. Como tampoco nunca fue salida, solo demora irresponsable de los que así lo hicieron, sentarse cruzados de brazos en el limbo de aquella fábula llamada “lo mejor de dos mundos”.

Mientras, observo, no sin cierta lástima, el puestismo primarista y la lucha de tantos por salir en la gran fotografía de la nada y sus encierros.


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martes, 25 de junio de 2019

La corrupción en campaña

Excepto por la agenda permanente anticorrupción del Partido Independentista Puertorriqueño, comenzando por su denuncia al colonialismo corrupto y corruptor; la alternancia de los partidos Nuevo Progresista y Popular Democrático en el gobierno ventea y juega con el tema, dejándolo casi siempre a “los federales” para que atiendan a su antojo y conveniencia los casos.

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