Emilio Pantojas García

Tribuna Invitada

Por Emilio Pantojas García
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Una mayoría sin mandato

No sé si escucho bien pero el liderato del Partido Nuevo Progresista (PNP) reclama un mandato para pedir la estadidad a la luz del resultado de las recientes elecciones. Ciertamente, la campaña del PNP definió con claridad que un voto por ese partido era un voto a favor de la estadidad. Y el candidato a gobernador del PNP, Dr. Ricardo Rosselló, fue electo bajo este llamado.

No obstante, el candidato del PNP fue electo por una “mayoría relativa” o pluralidad de votos, alcanzando sólo 41.8% de los votos emitidos. Esto es, una mayoría menor del 50% más uno, que constituye mayoría absoluta. El sistema político puertorriqueño es pluralista y “el primero gana el puesto”, aunque no obtenga mayoría absoluta de votos.

El porcentaje obtenido por el Dr. Rosselló es el más bajo en la historia para un ganador, seguido por el 43.6% que le dio la victoria en 1968 al primer candidato del PNP en ganar una elección, Don Luis A. Ferré.

Reclamar un mandato cuando 58% del electorado votó por otros candidatos y candidatas no parece razonable prima facie. Pero cuando se examina el voto más de cerca se confirma lo irrazonable de este reclamo.

El Dr. Rosselló sacó un total de 655,625 votos, 178,566 votos menos que los 834,191 que obtuvo la fórmula de estadidad en el plebiscito de 2012. Ese voto por la estadidad representó el 44.4% de todos los votos emitidos en el plebiscito de 2012. Entonces, el apoyo a la estadidad en 2016 declinó a 41.8%.

Dicho de otro modo, el voto para gobernador por el PNP en 2016 representa un 21% menos que los votos obtenidos por la estadidad en el plebiscito de 2012. Si se compara el voto del Dr. Rosselló con el del derrotado candidato del PNP en 2012, Luis Fortuño, obtuvo 220,939 votos menos que equivale a 25% menos.

¿Cómo se explica, entonces, que habiendo obtenido el porcentaje más bajo de votos para un ganador, 178,566 votos menos que la estadidad en 2012 y 220,939 votos menos que el candidato a gobernador derrotado en ese año, se reclame un mandato?

Esto sin mencionar que: (1) dos candidatos independientes obtuvieron más de un cuarto de millón de votos (264,419), 17% de los votos emitidos; (2) el Partido Popular Democrático ganó 45 de las 78 alcaldías del país; (3) el voto más alto para senador por acumulación lo obtuvo un candidato independiente; (4) el Partido Independentista Puertorriqueño logró posicionar un senador y un representante por acumulación; y (5) los niveles de abstención y apatía rondan el 40%, según el Centro de Censal de la UPR, Cayey. El electorado está profundamente dividido y ha rechazado los partidos tradicionales, aunque estos hayan retenido el control del gobierno.

No sé si será la falta de experiencia del nuevo gobernador, o una incapacidad del PNP de hacer inferencias estadísticas razonables; reclamaron 61% del voto en el plebiscito de 2012. No obstante, me sospecho que ni las estadísticas mal interpretadas, ni el revisionismo histórico sobre el Plan Tennessee convencerán a los republicanos de Donald Trump a admitir como estado de la unión a una nación hispanohablante, de mayoría demócrata y predominantemente trigueña (“brown people”).

Recordemos que fueron los republicanos los que votaron masivamente contra el proyecto Young en 1998, pasando por un voto en la Cámara Federal para morir en el Senado por inacción. Pero, adelante, soñar no cuesta, como dijo Calderón de la Barca: “que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”.

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