Melissa Bonilla

Punto de vista

Por Melissa Bonilla
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Una mirada distinta a la industria turística post COVID-19

Todo parece indicar que el COVID-19 ha paralizado el sector turístico local e internacional. De acuerdo con la Organización Mundial del Turismo, hace cuatro semanas o más que todos los destinos turísticos impusieron restricciones vinculadas a la pandemia que, a la fecha, ningún destino ha levantado.  En Puerto Rico, el sector del turismo es de los más afectados.

Miedo a infectarse, restricciones para la movilidad, así como la incapacidad para disfrutar plenamente del destino, aparentan ser las tres principales razones que, según diversos estudios, han llevado a alrededor del 33% de las personas en los Estados Unidos a posponer sus planes de viaje y 29% a cancelarlos.

Esta alza en posposiciones y cancelaciones de viaje también repercute en una merma significativa en los recaudos gubernamentales resultado de los impuestos hoteleros y las tragamonedas. Afecta los fondos que reciben la Compañía de Turismo de Puerto Rico, la Organización de Mercadeo de Destino y la Universidad de Puerto Rico.

Hay, entonces, que reconocer que, probablemente, será el turismo interno el que aflorará a medida que la situación se vaya estabilizando.

Para lograr la recuperación de la industria de la hospitalidad, puntal de la economía del país, la academia, los pequeños empresarios y el gobierno tienen que unir esfuerzos. 

Al gobierno le corresponde proveer información actualizada y datos fiables sobre el comportamiento del COVID-19 en la isla, lo que reducirá la incertidumbre de un posible contagio. Los datos sobre tasas de infección y la seguridad que ofrezcan los sistemas de salud serán variables determinantes para decidir visitar un destino. Igualmente, empresarios de diferentes componentes del sector deberán desarrollar protocolos para adoptar mayores medidas de sanidad, limpieza y seguridad. 

Los taxistas, Ubers, empresas de alquiler de vehículos y demás medios de transporte público también deberán desarrollar protocolos que ayuden a las personas a sentirse seguras. 

Emprendedores y empresarios deberán ser creativos generando actividades lúdicas y de aventuras, eventos sociales y culturales al aire libre aprovechando los excelentes espacios abiertos que ofrece la Isla todo el año.  

Esta situación resulta una excelente oportunidad para ofrecer a los turistas locales y extranjeros actividades íntimas, dirigidas a grupos pequeños de personas conocidas entre sí. Será improbable el turismo fordista que ofrecía excursiones masivas en las que se viajaba con gente desconocida.

Los pueblos de la isla con baja densidad poblacional tendrán una ventaja competitiva que habrá que explotar, pues el turista post-COVID-19 preferirá vacacionar alejado de las multitudes.   

La academia deberá contribuir al readiestramiento delos empleados y gerenciales que laboren en restaurantes, hoteles, museos, casinos y demás componentes del sector turístico para actualizar la calidad de los servicios adaptada a las nuevas exigencias y nuevos hábitos de consumo postpandemia 

Igualmente, serán significativas las investigaciones de este sector dirigidas a conocer las preferencias y percepciones de los turistas locales e internacionales para contribuir con la Compañía de Turismo de Puerto Rico en el diseño de futuras estrategias de mercadeo. 

Si bien es cierto que el COVID-19 traerá una nueva forma de operar a la industria del turismo y la hospitalidad, todos los que laboramos en este sector estamos llamados a unir esfuerzos para que el turismo continúe siendo pieza clave en el desarrollo económico de la Isla. 


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