Manuel Calderón Cerame

Punto de vista

Por Manuel Calderón Cerame
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Una plataforma política para la generación joven

Por muchas elecciones en Puerto Rico se pensó que el progreso era la obra que se veía. Representantes, senadores, alcaldes, comisionados residentes y hasta gobernadores apostaron también a eso, a la obra faraónica para así persuadir al electorado que, con mucha culpa, prefería comprar lo que se veía, antes que valorar la razón y el juicio del gasto público. La obra que se ve tiene un alto costo, pero la obra del ahorro y la prudencia no siempre era atractiva para la búsqueda de los votos. 

Generaciones fueron acostumbradas a las competencias de “la obra que se ve”. Desde hace varios cuatrienios se votaba por el que sembraba cemento y se castigaba electoralmente al que no lo hacía, como si la varilla y los préstamos sirvieran para callar lo indignante que es la corrupción gubernamental. Al menos, podemos afirmar que no fue en vano la indignación, pues en el verano de este año 2019 logramos imponer la decencia y el decoro.

Me llevan estas letras a afirmar lo que muchos analistas y politólogos dicen, “esto cambió”, refiriéndose a nuestro principal deporte, la política. Cambió porque nos tomó como país cuatro cambios de gobierno para comprender que Puerto Rico fiscalmente está quebrado y que las promesas de obra grande son cantos de sirenas. También cambió el juego porque hay una nueva generación de electores jóvenes que no se compran con cemento y varilla. Somos nosotros y otros tantos, los que abandonamos en cierta manera esa mentalidad tradicional para abrazar unas causas sociales que trascienden partidos políticos y movimientos. 

En esa transformación social se encuentra el Partido Popular Democrático, que este fin de semana celebra su convención. La misma sucede luego de muchas lecciones impartidas por el pueblo. Siendo la colectividad más antigua de Puerto Rico, no nos encontramos ajenos a ellas. 

La nueva cepa de políticos populares está diciendo presente para, desde nuestro partido, abrazar y ser solidarios con causas sociales importantes como la lucha contra el cambio climático, la violencia machista, la equidad de género, la austeridad de la Junta de Supervisión Fiscal y la reclasificación de los mapas sobre los suelos de Puerto Rico. Esos son temas que mueven a mi generación, y son los que encuentran pasión en los cientos de miles que han perdido la esperanza en los partidos tradicionales, porque no están dispuestos a dejarse comprar con los viejos estilos de la política tradicional. Suena crudo, pero es la verdad. Ese es el nuevo Puerto Rico mirado desde una óptica electoral. 

Nos toca a los políticos jóvenes que estamos entrando a la cancha de juego mover al partido al seno de esas causas sociales. Tenemos que hacer al Partido Popular Democrático más ágil y solidario, con el objetivo de convertirlo en una plataforma que impulse candidatos que defiendan los objetivos de nuestra generación. Así cultivaremos esperanza y dirección en todo un País que lo necesita. Al cumplir con los objetivos trazados, le daremos motivos para creer a toda una generación en nuestra institución. El mañana no es incierto para nuestro partido, solo hay que renovarlo. 


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