Noel Algarín Martínez
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Un aplauso de pie para nuestro béisbol

Tras 16 largos años de espera y sufrimiento por volver a alzar el cetro de campeones, la suerte de Puerto Rico en la Serie del Caribe dio un giro dramático el año pasado en Culiacán, México.

Allí, en la ciudad donde comenzó en 2001 la racha más larga de Puerto Rico sin ganar un título del Caribe, el mismo equipo con el que inició ese periodo negativo —los Criollos de Caguas—, se encargó de enterrarlo.

Este año, los Criollos repitieron como monarcas en el clásico caribeño celebrado en Guadalajara, México, aunque el camino para revalidar fue muy distinto al que tomaron en 2017. El huracán María alteró todos los órdenes de nuestra vida y sociedad desde su azote el pasado 20 de septiembre, incluyendo por supuesto el deporte.

Pero aunque la lista de razones para no jugar un torneo de béisbol invernal en Puerto Rico en el 2017-18 superaba con creces a la de razones para sí hacerlo, el liderato de la Liga de Béisbol Profesional Roberto Clemente, comandado por el licenciado Héctor Rivera Cruz, vio en el caos y destrucción dejados por María una gran oportunidad para construir y sembrar para el futuro. Se optó por el idealismo y el corazón, y se apartó la razón y la lógica.

La apuesta —sin duda arriesgada— les salió de maravilla. No sólo a partir de enero se jugó un torneo vespertino y abreviado que refrescó el panorama deportivo del país, sino que se cumplieron con todas las metas trazadas cuando se tomó la determinación de jugar: ofrecer taller a jugadores jóvenes y veteranos, y sacar un equipo campeón que defendiera la corona caribeña ganada por los Criollos en el 2017.

El destino quiso que fuese Caguas nuevamente. El destino quiso también que trajeran el título de regreso a Puerto Rico tras remontar marcadores adversos tanto en la semifinal ante Venezuela, como en la final ante el combinado dominicano.

Ese espíritu de lucha que distinguió a nuestro equipo en Guadalajara fue explicado por el dirigente Luis Matos al llegar a Puerto Rico el viernes: “Este equipo dio un vivo ejemplo de lo que estamos viviendo después del huracán. Estos muchachos no se quitaron y esa es la fe y la esperanza que les queremos llevar. Que no se quiten, que Puerto Rico se va a levantar”.

El béisbol vive un momento dulce en Puerto Rico. Desde la selección de Carlos Correa en el sorteo de Grandes Ligas de 2012, una seguidilla de buenas noticias nos han arropado. No sólo hemos ganado dos subcampeonatos del Clásico Mundial y dos títulos de la Serie del Caribe en ese periodo, sino que hemos visto el surgimiento de una talentosa camada de jugadores y el desarrollo de un grupo de coaches, así como de personal ejecutivo, en organizaciones de Major League Baseball. Hasta sumamos un nuevo miembro al Salón de la Fama en Iván Rodríguez.

Así que bien vale la pena ponerse de pie, quitarse la gorra y aplaudir con fuerza por los éxitos de nuestro béisbol... y por los que vendrán.

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