Enrique Toledo Hernández

Punto Fijo

Por Enrique Toledo Hernández
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Una red social burocratizada

El gobierno del ELA no es un grupo social. Es mejor evaluarlo como una amplia red social burocratizada que vincula relaciones de poder (de aquí y de allá) y produce subjetividades sociales. Algunas de estas relaciones son las que tiene el ELA con el gobierno federal, empresas foráneas y locales, sindicatos, sectores sociales dependientes de transferencias federales, profesionales (vía juntas y colegiaciones), entre otras modalidades. Estas relaciones de poder crean subjetividades, es decir, tipos de identidades sociales que configuran su visión de mundo basada en sus vínculos con esta red social burocratizada.

Muchas de estas relaciones y subjetividades se gestaron durante la industrialización y después. Esto significa que fueron precedidas por las relaciones coloniales que impuso Estados Unidos sobre Puerto Rico. Relaciones que institucionalmente le impedían que pudiera establecer política comercial, monetaria, de inversiones o económica.

“Operación Manos a la Obra” fue resultado de esas limitaciones y condicionantes institucionales. Luis Muñoz Marín hizo de estas limitaciones coloniales “bendiciones” vía el estribillo “común moneda, comercio, ciudadanía y defensa”. El ambiente mundial económico (expansión mundial del capital manufacturero estadounidense) y político (Guerra Fría) lo obligaron y ayudaron a aceptarlo e imponerlo. Por tanto, la subjetividad-identidad de la clase política gobernante se crea y depende de estas relaciones coloniales. Es era el tipo de clase política que quería Estados Unidos para su territorio.

Empero, con la baja en ganancias de las manufactureras estadounidenses y la entrada del capital financiero como director del proceso de acumulación, la economía del ELA se afectará irremediablemente a partir de 1970. El rol seguido por los funcionarios públicos del ELA y de Estados Unidos, que era sostener las relaciones de poder externas e internas, lo hicieron, por parte del ELA, aumentando la deuda con respecto a su economía total (para sustituir la bajada de excedentes económicos por parte del sector exportador manufacturero en la economía local) y, por parte de Estados Unidos, extender masivamente sus fondos en toda la economía (en 1970 sus fondos representaban un 7% del ingreso personal, para 1980 era de un 27%). De aquí en adelante la capacidad del ELA para establecer política social se redujo grandemente.

Esa red social burocratizada llamada ELA, y progresivamente limitada, es mantenida por Estados Unidos mediante sus fondos federales (que representan más del 24% del presupuesto estatal y el 26% de ingreso personal) y el esquema institucional del territorio no incorporado que permite la emigración (que reducen la presión social al cambio, al igual que sus fondos), mantiene el esquema “ambivalente” respecto el status (que da vida a la política partidista insular sin comprometerse con nada) e impone un comercio libre para sus empresas con ventajas locales sobre las isleñas (a comisión de la política económica que se dice que es del ELA).

La clase política gobernante no solamente fue creada por Estados Unidos, sino que la mantiene vía el subsidio a sus bases electorales y a la visión de mundo que profesan sus electores. El significado de “unión permanente” viene a exteriorizar discursivamente toda esa red social burocratizada de relaciones coloniales internas-externas.

Por tanto, dirigir principal y únicamente la responsabilidad a la clase política gobernante por la crisis económica es, uno, invisibilizar las relaciones de poder entre Puerto Rico y Estados Unidos; dos, reducir el problema político a uno administrativo (de “cambio” de administración) o técnico (medidas de “expertos”), y, tres, arrojar culpas al pueblo de Puerto Rico (que realmente no tiene poder político, especialmente, la población mayoritaria excluida de la economía formal) por elegir una clase política que fue la única aceptada y (que es) mantenida por Estados Unidos.

El problema de fondo es político, de relaciones de poder, y el principal responsable que se encargó de socavar el poder político de Puerto Rico y se lo atribuyó solo a éste mismo, fue y es Estados Unidos.

Ahora mismo la propuesta de todo puertorriqueño (en Puerto Rico y fuera de él) debe ser exigir a Estados Unidos, y asumir la descolonización que es la desburocratización de las relaciones sociales de Puerto Rico.

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