José Caraballo Cueto

Tribuna Invitada

Por José Caraballo Cueto
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Una reforma tributaria justa

Ante la catástrofe actual y la reforma contributiva federal, el gobierno local se verá obligado a reformar su sistema impositivo. Esa reforma debe considerar la creación de empleos y reducir la desigualdad entre empresas y entre individuos. Por tanto, necesitamos bajar la regresividad, aumentar impuestos a los bienes de lujo y condicionar los incentivos contributivos a la expansión de empresas claves.

Las empresas claves cumplen con al menos dos condiciones: no desplazan otras empresas existentes y no hubiesen invertido aquí en ausencia de incentivos. Por ende, dichos incentivos deben reducirse a un mínimo, eliminando los subsidios a empresas de biotecnología y megatiendas, entre otras, que hubiesen invertido en ausencia de incentivos. Se debe prohibir la venta de créditos contributivos (ver mi columna anterior) y los decretos privados entre el Departamento de Hacienda y alcaldes con empresas: cualquier subsidio debe responder a un análisis imparcial de costo-beneficio y pasar por las legislaturas, en aras de la transparencia. La laxitud en la otorgación de subsidios en el gobierno central, municipios y corporaciones públicas erosiona la base contributiva y aumenta la desigualdad social al sobrecargar la clase trabajadora.

Las ventas por internet libre de impuestos también crean desigualdad entre empresas, favoreciendo las empresas cibernéticas que no crean empleos netos en Puerto Rico. Es imperativo gravar las ventas cibernéticas, así amerite otorgar un incentivo de 0.5% a esas empresas por remitir el impuesto.

La transferencia en precio (“transfer pricing”) también crea desigualdad entre empresas. Gracias a este truco contable (que expliqué en otra columna) hay una farmacia multinacional en expansión radicando pérdidas en 2014, aun vendiendo casi $1,300 millones anualmente en Puerto Rico. La Ley 72 hay que enmendarla para que la tasa más alta les aplique a todas las detallistas multinacionales con ventas mayores a $600 millones y el Departamento de Hacienda debe capacitar su personal para atajar la transferencia en precio, como lo hace el Servicio de Rentas Internas federal. Este impuesto no es traspasable al consumidor ya que les daría una ventaja en precio a los competidores locales.

Obligados por la reforma federal, las tasas sobre ingresos corporativos deben bajarse, pero limitando las deducciones que minan los recaudos (sobre todo viajes, comidas y otros gastos no básicos). Para fiscalizar mejor, las planillas individuales se deben contrastarse con los datos de vehículos que tiene el Departamento de Transportación y Obras Públicas.

Para gravar bienes de lujo -cuya demanda cambia poco por nuevos impuestos- pensemos en una sobre tasa a los equipos celulares, las armas de fuego, los conciertos, la joyería, botes, bebidas alcohólicas, y que el costo de marbete sea una tasa sobre el precio del vehículo según detallado en la licencia vehicular (ajustándose por el año). Así se evita la regresividad de cobrarle el mismo marbete al pobre que al rico. Además, las compras en restaurantes deben gravarse a futuro, ya que la mayoría de ese consumo es de lujo: muy pocas personas pobres asisten asiduamente a restaurantes.

La contribución mueble tiene que eliminarse -por las razones que detallé en otra columna-. Se compensan los recaudos al aumentar la contribución inmueble con un límite a las exenciones por primera residencia equivalente a $200,000 y con una tasa progresiva sobre las propiedades lujosas. Además, se debe culminar la retasación de las propiedades y revisar otras exenciones que otorgó el Centro de Recaudaciones de Ingresos Municipales.

Para limitar la economía subterránea debemos seguir la tendencia internacional de desmonetizar progresivamente la economía. Bajarle el IVU a los pagos electrónicos y obligar que todo negocio (excepto las micro-empresas) acepten esos pagos ayudarían en esa dirección.

Los intereses especiales no deben intervenir en una reforma tributaria (ni en casi ninguna política pública); la equidad social y la creación de empleos deben ser el norte.

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