Luis Fortuño

Punto de vista

Por Luis Fortuño
💬 0

Un arma contra la pobreza

El programa piloto del Departamento de Educación que otorga vales educativos es un paso en la dirección correcta para romper con el círculo vicioso de la pobreza y dar paso a las oportunidades.

Bajo este sistema de libre selección, donde ya participan 38 escuelas privadas y que podría extenderle vales hasta 3,000 estudiantes de escuela pública durante el año escolar 2019-2020, los padres adquieren mayor control sobre la educación de sus hijos y ganan acceso a más opciones, sin importar su condición socioeconómica.

La educación es un gran ecualizador y este sistema promueve amplias oportunidades educativas y la libertad de cada familia para escoger la escuela que mejor llene las necesidades del estudiante.

Mientras tanto, para el gobierno representa de igual manera una oportunidad formidable para fortalecer la educación de nuestros niños y jóvenes, y elevar el sistema público educativo de la isla. Esto, a largo plazo, ayudará a desarrollar una fuerza laboral más preparada, y transformar la isla en un lugar más competitivo y atractivo para invertir y vivir.

El programa de vales no es un concepto nuevo. El mismo lleva usándose por décadas en distintas partes del mundo, incluyendo 12 estados y la capital de Washington, D.C. Estonia, por ejemplo, cuyo sistema educativo está clasificado entre los 10 mejores del mundo, a través de su programa de vales promueve la igualdad de oportunidades educativas y brinda a familias de bajo nivel socioeconómico la flexibilidad de seleccionar mejores escuelas para sus hijos. Esta inversión en la educación ha contribuido a que Estonia haya logrado desarrollar un talento humano competitivo y creado un ambiente atractivo para hacer negocios.

Aunque, cada jurisdicción tiene requisitos diferentes para cualificar para los vales educativos, el objetivo común de estos programas es fomentar la igualdad de oportunidades para todos los estudiantes. En Estados Unidos, los beneficiarios de estos programas se concentran en bolsillos de zonas urbanas con pobreza y retos socioeconómicos. De hecho, en algunos lugares la demanda por entrar a estos programas es tal que los estudiantes tienen que participar de procesos de lotería. Esto es muestra de que los padres reconocen el valor de poder escoger lo que es mejor para la educación de sus hijos.

La experiencia demuestra que a largo plazo los estudiantes beneficiarios de vales educativos pueden aumentar su aprovechamiento académico. El mayor reto, tanto para los estudiantes como para sus familias, es darse el tiempo para aclimatarse al nuevo ambiente y sistema de enseñanza. Mientras tanto, las escuelas que reciben a los estudiantes por vales educativos tienen que ser conscientes de las necesidades particulares de los estudiantes que recibe como parte de este programa, para poder atenderlas diligentemente y facilitar el proceso de adaptación.

Ante el cierre de escuelas públicas en Puerto Rico ylas limitaciones del Departamento de Educación para satisfacer las necesidades de estudiantes con discapacidades y rezagos educativos, el sistema de vales educativos representa una alternativa viable. Es una herramienta que apodera a las familias en Puerto Rico a procurar la mejor opción para maximizar las destrezas y la educación de sus hijos a la vez que reta al gobierno a mejorar la enseñanza pública, en beneficio de todos nuestros estudiantes. ¿Quién mejor que los propios padres para entender y decidir lo que es mejor para sus hijos?

Otras columnas de Luis Fortuño

💬Ver 0 comentarios