Emilio Colón Zavala

Punto de Vista

Por Emilio Colón Zavala
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Una ruta para agilizar la reconstrucción

Esta es una semana para reflexionar sobre lecciones aprendidas, reconstrucción luego de desastres naturales y resiliencia.  En estos días se cumplen 30 años del paso del huracán Hugo, 21 años del huracán Georges y, mañana, dos del huracán María por Puerto Rico.  Con una precisión increíble, este mes de septiembre, se conmemoran tres de los peores desastres naturales de nuestra historia moderna. 

En estos 30 años, los impactos han sido muy similares, así como nuestra incapacidad de tener la voluntad necesaria de implantar recomendaciones y lecciones aprendidas.  Esta vez, sin embargo, los retrasos en el comienzo de la reconstrucción de nuestra infraestructura han sido nuestro mayor reto.

Los atrasos en el proceso de acceder los fondos federales son un reto por superar.  Es importante lograr que se cumpla con lo requerido en la Ley Federal Robert T. Stafford al aceptar que las agencias y los municipios sometan los estimados de costo para los proyectos preparados por ingenieros licenciados.  FEMA, por su parte validaría que los estimados cumplan con las guías y los costos son razonables además de ser elegibles.  Puerto Rico es la única jurisdicción en la que FEMA no toma en consideración estos estimados.  Aceptarlos permitirá que el proceso sea uno más colaborativo y óptimo.

Por otro lado, hay que trabajar para que los trámites de obtención de permisos no sean un obstáculo para que los proyectos se ejecuten. Resulta importante considerar atender, y discutir los impactos ambientales a nivel del programa de reconstrucción de modo que se optimicen los procesos. Amparados en la Ley 19 del 2017, los proyectos de reconstrucción de infraestructura se deben clasificar como estratégicos de modo que las evaluaciones tengan un proceso expedito.

Podemos movernos a modelos de contratación que permitan que los proyectos sean más ágiles.  Una modalidad es que se ejecuten mediante el modelo de diseño/construcción.  Aquí se tiene la ventaja de transferir el riesgo del diseño de la agencia promotora del proyecto a quienes ejecutan la obra.  Muchas veces ambos procesos se hacen simultáneamente, lo cual redunda en ahorros en tiempo.  Además, la coordinación entre las disciplinas es más efectiva al poder contar con la perspectiva de los métodos de construcción mientras se diseña.

Además, debe atenderse el señalamiento de corrupción y falta de transparencia.  Aunque los procesos de licitación de construcción son muy regulados, es importante un portal de transparencia para el proceso.  Se deben prohibir la intervención de cabilderos a la hora de buscar oportunidades de licitación.  Debido a que es tan importante prevenir la corrupción como combatirla, es importante que las empresas (y el gobierno) que participen de la reconstrucción tengan implantados sistemas gerenciales de pesos y contrapesos que prevengan situaciones de soborno o extorsión.  Sugerimos el ISO 37001 por su éxito en varios países, aunque hay alternativas que pueden evaluarse. Lo importante es que, de la misma manera que hay planes de control de calidad, de seguridad, entre otros, se requiera tener un sistema para prevenir estos problemas.

La reconstrucción de nuestra infraestructura es tan necesaria y de tal escala que requiere implantar soluciones creativas que redunden en poder lograrla lo antes posible mientras se optimizan los costos.  Atrevámonos a usar una voluntad y mentalidad distinta a la que nos ha causado nuestros problemas históricos.  Obtengamos resultados que logren implantar las lecciones aprendidas de los pasados 30 años.  Manos a la obra.




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