Karla M. Delgado

Punto de vista

Por Karla M. Delgado
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Una visión más democrática para Puerto Rico

Ricardo Pitre Yulfo, Alejandra Aponte Ayala y Raquel Merced Calderón son coautores de esta columna.

A nosotros los puertorriqueños nos han hecho creer que, una vez celebradas las elecciones generales, perdemos con nuestro voto la legitimidad para impugnar o cuestionar las decisiones que tomen los líderes electos. Se nos ha hecho creer que en una democracia representativa cada voto nos condena a no tener voz durante cuatro años. 

Los asuntos de interés público no se deben limitar a que las tres ramas del gobierno decidan el futuro de nosotros. Los entes de poder deben utilizar sus herramientas para mover la discusión a las comunidades. No se trata de implementar una democracia pura, donde sea el pueblo el que apruebe y derogue leyes, sino una democracia deliberativa que permita tomar en consideración los intereses de todas las partes. 

En consideración al Proyecto del Senado 1314, la piedra angular tiene que ser la educación. Educar a la ciudadanía de forma imparcial, multidisciplinaria y veraz, de forma tal que el resultado de esto sea una toma de decisión informada. Miembros de las tres ramas de gobierno crean leyes, establecen política pública y crean precedentes sin prever el impacto social a las diferentes comunidades. 

El proceso mínimo debería ser que antes de tomar cualquier decisión sobre un proyecto o tema que afecte directamente a la ciudadanía, como en este caso algo tan importante como el estatus político de Puerto Rico, se tiene que dar un espacio deliberativo. Esta propuesta permite ampliar la brecha de participación teniendo en cuenta la opinión y otras consideraciones de la ciudadanía que permitan una participación efectiva y transformadora. Esta discusión pública estimula la democracia y promueve la imparcialidad, ya que nos permite ir más allá de los intereses puramente personales o sectoriales. 

La Constitución de Puerto Rico establece un sistema político tripartita en el cual los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial del Estado son ejercidos por organismos de gobierno distintos. Cada uno de estos poderes cuenta con unas funciones establecidas, pero no se limita que pueden delegar estos poderes, como por ejemplo, a las agencias administrativas. Estas decisiones repercuten en la ciudadanía. Es entonces que nos debemos hacer la siguiente pregunta: ¿por qué no brindar mayor participación a la ciudadanía en las discusiones políticas, sociales o económicas del país? Si al fin y al cabo es la ciudadanía quien va a tener el mayor impacto. No se trata de excluir los poderes del gobierno, sino abrirse a una participación más activa de las decisiones que repercuten en el pueblo. 

El estatus no debe ser un asunto de índole partidista o de mayorías, sino que debe promoverse que el pueblo identifique y conozca las fortalezas y debilidades de cada alternativa. Lo anterior tomando en cuenta el impacto que las decisiones tendrán en estas y otras generaciones futuras. Darle a cada ciudadano una participación real fomenta el sentido de pertenencia en cada acción y decisión. 

Además, esto facilita el que, de surgir alguna eventualidad, el mismo pueblo se sienta responsable y convocado a atender los asuntos que afectan el país. Lo que llevaría a un diálogo sostenido de generación en generación. Por ello, sugerimos que para lograr esto, se realice una asamblea municipal mensual convocada por las alcaldías, pero moderadas por una mesa integrada por líderes comunitarios de todos los sectores. 

Aplicando esta estrategia al tema del estatus, cada municipio tendrá la oportunidad de educarse previo a escoger el estatus de su preferencia.  El proyecto P. del S. 1314 no se debe descartar desde su raíz. La discusión del estatus es importante para un gran sector de la población, pero esta debe atemperarse a la realidad y al surgimiento de nuevas posturas de discusión como lo es la participación dialógica. Esto permitirá que la mayoría no ignore las visiones de la minoría, logrando así una visión más democrática de las decisiones del país. 

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