Roberto González Nieves

Tribuna Invitada

Por Roberto González Nieves
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Un chequeo espiritual del corazón

La preparación para la celebración de la Pascua del Señor inicia hoy, Miércoles de Ceniza. Una preparación por cuarenta días que es como una caminata, no hacia un lugar, sino hacia el encuentro con una Persona.

La ceniza de hoy marca en nuestra frente lo que nuestro arrepentimiento debe marcar en nuestros corazones. La ceniza de hoy nos recuerda la penitencia, nuestra fragilidad, nuestros orígenes (somos polvo y al polvo volveremos), la realidad de la muerte (el cuerpo que ahora nos sostiene, en su momento, se reducirá a la ceniza, más no nuestra alma). Estas cenizas nos recuerdan, igualmente, que la penitencia nos ayuda a una mejor preparación para participar en la Resurrección de Cristo.

Junto a las cenizas, se nos hace un llamado a la conversión.  Una conversión que se da desde adentro hacia afuera. Hace unos días el Papa Francisco nos aconsejaba a estar vigilantes a nuestro corazón. Al corazón también hay que darle un chequeo espiritual y minucioso para ver cómo anda. A veces pasamos horas muertas mirándonos en el espejo o en las cámaras de los celulares para ver nuestros más mínimos detalles, manchas con el fin de mejorar nuestra apariencia exterior.

La cuaresma nos invita a mirar nuestro corazón y darle un “zoom” a la luz del evangelio para ver qué lo mancha, qué lo debilita, qué lo deprime, qué lo esclaviza, qué lo desfigura, qué lo hace de piedra, qué lo hiere o a quiénes herimos; para ver si está lleno de odio, de soberbia, de vano orgullo, de prejuicios. Y también es bueno ver si nuestros corazones andan anestesiados y no pueden sentir, ni amar, ni compadecerse, ni “misericordiar” (frase del Papa Francisco). La cuaresma es ese tiempo para darles un “chequeo” a nuestros corazones y ponerlos a latir en sintonía con el sagrado corazón de Jesús.

Dios pone en nuestras manos en esta cuaresma tres medios para llevar a cabo nuestra conversión:

1.  Oración: La oración se refiere a nuestra relación personal y comunitaria con Dios. Se nos pide orar, orar de verdad, orar con intensidad, orar a Dios; conversar con Dios;  la oración nos conecta con Dios.

2.  Ayuno: Se refiere a nuestra relación con el “yo”. Ayunar de alimento fortalece el espíritu y nuestra voluntad. Se nos pide ayunar de nuestras vanidades, de nuestras pequeñeces, de nuestras soberbias, indiferencia. Ayunar también nos dispone a sufrir con los necesitados y a solidarizarnos con los pobres.

3.  Limosna: Se refiere a nuestra relación con el prójimo en cuánto significa dar. Y no es dar por dar, es dar por desprendernos por el sentido de caridad, de solidaridad. Aún hay muchas personas a raíz de los huracanes Irma y María en nuestras periferias muy necesitas de nuestra limosna caritativa.

Comencemos este camino con alegría, con entusiasmo, con muchos deseos de conversión.  Confiemos que este camino cuaresmal mediante la oración, el ayuno y la limosna nos ayude a  renovar e inflamar el fuego de la caridad y de la santidad dentro de cada uno de nosotros y nosotras.

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lunes, 25 de diciembre de 2017

Hora de abandonar nuestros miedos

El arzobispo de San Juan destaca que la Navidad nos invita a dejar nuestros miedos y a abrazar el misterio de la alegría y la esperanza, como parte de la homilía de la tradicional misa de la importante efeméride cristiana.

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