Gustavo Vélez

Tribuna Invitada

Por Gustavo Vélez
💬 0

Un contrato social por la economía

Gustavo Vélez

En 1762 el filósofo Jean-Jacques Rousseau publicó su libro en el que expuso el concepto de contrato social, que aborda el tema de la libertad e igualdad de los individuos bajo un estado instituido por medio de un contrato social.

Entre las décadas del 1940 y 1950, mientras se creaban las condiciones para el despegue económico e industrial de Puerto Rico, la sociedad de aquel entonces fue capaz de pactar dentro de un “contrato social” que hizo posible el proceso de crecimiento que la isla vivió en las décadas subsiguientes. El entendido social y las instituciones creadas durante aquellos tiempos fuero claves para lograr el “milagro económico” de la entonces isla empobrecida del Caribe.

El pasado 1 de mayo, mientras veía nuevamente las imágenes de los disturbios y las protestas en Hato Rey, me preguntaba en qué momento y por qué se rompió el contrato social que una vez tuvo la sociedad puertorriqueña. Entender esa ruptura debe darnos luz para buscar nuevos mecanismos que permitan retomar algún tipo de entendido social que le permita a nuestro pueblo pactar en torno a unos elementos básicos y poder encaminar un proceso de recuperación económica.

Teorizo que el contrato social puertorriqueño se rompió en algún momento entre 1970 y 1980, justo cuando el modelo económico ideado en la década de 1950, conocido como “Manos a la obra”, empezó a agrietarse. Mientras la capacidad de crecimiento de la economía comenzaba a mermar, de forma paralela se dio un proceso de desgaste político-institucional, dando paso a la politización extrema de la gestión gubernamental. El comienzo en 1968, de la alternancia en el poder de las dos fuerzas políticas principales, que aún hoy rigen nuestras vidas, abrió paso a una etapa nueva en la joven “democracia” puertorriqueña.

El gradual debilitamiento económico a partir de 1980 dio paso a que sectores del país no gozaran plenamente de los beneficios del progreso creado por “Manos a la Obra”, provocando un aumento en las desigualdades sociales y la creación de la pobreza estructural de un 40% de la población. La posibilidad de lograr una sociedad de oportunidades para todos se desvaneció según se estancaba el viejo modelo industrial ideado décadas anteriores.

Así se juntaron dos procesos, que a mi juicio provocaron el rompimiento del “contrato social”, el fracaso del proyecto económico y el colapso gradual del proyecto político y del modelo de autogobierno habilitado en 1952 mediante la Ley 600.

No es casualidad, que ya a finales de 1980, el entonces gobernador Rafael Hernández Colón, heredero del ideario desarrollista creado por Luis Muñoz Marín, dijera que Puerto Rico era ingobernable. Así entramos a la década del 1990 y saltamos a la primera década del nuevo siglo, en pleno desgaste y manteniendo viva la economía con emisiones de deuda y la expansión del gasto gubernamental. Con el fin de darle vida artificial al modelo, los gobiernos agotaron todas las herramientas de política fiscal que proveía el ELA. Así quebramos al Banco Gubernamental de Fomento, los Sistemas de Retiro, la Autoridad de Energía Eléctrica y las demás corporaciones públicas.

Aún sin contrato social, caímos en la trampa de pensar de que podía haber bonanza económica sin los fundamentos sociales y productivos correctos. Mientras una parte de Puerto Rico disfrutaba de los últimos beneficios que podía producir el viejo modelo antes de quebrar totalmente, el otro Puerto Rico, se hundía más en la pobreza y la marginación. Desde mi perspectiva, así se fueron creando las condiciones para la total polarización social, económica y política en la que hoy estamos atrapados y sin una salida visible en el corto plazo.

Cualquier posibilidad real para poder salir de la actual encerrona fiscal y económica va a requerir que podamos habilitar un nuevo contrato social, que permita aglutinar todos los sectores del país detrás de un nuevo proyecto histórico. No conozco ninguna sociedad con los problemas que tiene Puerto Rico que haya salido de su crisis, sin unos entendidos sociales básicos, para poder salir del estancamiento.

Dicho eso, expongo cuatro componentes básicos de ese “contrato social”.

Aceptación de culpas: Ante la sensación de frustración que ha causado el dolor creado por las medidas de austeridad a ser implementadas, es importante que todos los responsables directos e indirectos de la actual crisis hagan una introspección y se pidan disculpas públicas.

Romper el modelo partidista: El modelo de gobierno partidista excluyente, ha dejado de funcionar. Urge una transición hacia un nuevo modelo de gobernanza, abierto y participativo hacia todos los sectores, si es que queremos aspirar a una verdadera democracia funcional y representativa.

Garantizar acceso a las oportunidades: Las nuevas políticas fiscales y económicas deben asegurar que haya igual acceso a oportunidades de todos los sectores. El sistema contributivo, en proceso de reforma, debe orientarse hacia ese objetivo.

Cultura de diálogo y transparencia: Llevamos demasiado tiempo en conflicto y divididos alrededor de las ideologías políticas, y en clases sociales. El país debe comenzar a dialogar, dejando a un lado las divisiones. Igualmente, hay que instaurar una cultura de transparencia en la gestión pública. La gente necesita volver a creer en su gobierno y las instituciones.

Todo lo anterior suena idealista, pero prefiero soñar despierto a aceptar una realidad que sólo garantiza nuestro fracaso como pueblo.

Otras columnas de Gustavo Vélez

martes, 13 de noviembre de 2018

La revolución de Julia Keleher

Gustavo Vélez aconseja, como ciudadano, que lejos de criticar en el vacío, buscar la manera de aportar a los cambios y al mejoramiento de las escuelas públicas

viernes, 9 de noviembre de 2018

Economía en gobierno compartido

El economista Gustavo Vélez comenta potenciales cambios en asuntos económicos en la capital federal ante el nuevo panorama político tras las elecciones de medio término efectuadas este martes

martes, 6 de noviembre de 2018

Tertulia en el cielo con Héctor

El economista Gustavo Vélez narra vivencias compartidas con Héctor Ferrer ante el momento de su repentina muerte

sábado, 27 de octubre de 2018

Puerto Rico: se une o se hunde

Es penoso que luego de doce años de depresión aún no exista la voluntad de transformar al país.

💬Ver 0 comentarios