Ángel A. Crespo Ortiz

Tribuna Invitada

Por Ángel A. Crespo Ortiz
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Un devastador incendio forestal

En este momento se está viviendo probablemente uno de los fuegos forestales más destructivos de la historia del estado de California y cuyas imágenes le han dado la vuelta al mundo.

Estos tipos de incendios son la consecuencia de dos factores. El primero es uno climatológico, que se caracteriza por tiempo seco por periodos prolongados en el que la vegetación pierde humedad.  Cuando el aire está muy seco ese material vegetativo es altamente propenso a quemarse. El segundo factor proviene de nosotros los seres humanos. 

Las actividades indústriales, agrícolas y de transporte inciden en los fuegos forestales; como las fogatas desatendidas, vehículos encendidos cerca de la vía pública o estacionados sobre material vegetativo, colillas de cigarrillos y botellas de vidrio con contenido liquido en su interior que pudieran crear un efecto lupa en algunos casos. Existe también el factor criminal, el cual personas de manera deliberada y mal intencionada provocan estos incendios.  

Las autoridades, tanto el servicio forestal de los Estados Unidos como las del estado californiano, han elevado esta situación a una alerta purpura. La misma es la alerta más extrema cuando las condiciones climatológicas son críticas y altamente peligrosas para que los fuegos continúen su desarrollo. Lo que ocurre allá nos demuestra cómo las emergencias no discriminan por origen social. Vean el caso del exclusivo sector de Bel Air, donde se han quemado lujosas propiedades y se han realizado desalojos masivos. 

Todo evento de emergencia tiene como siempre una preparación, una mitigación, una respuesta y un elemento de recuperación. En este momento, California se encuentra en una respuesta sin cuartel donde no dudo que muevan una vez más recursos de Puerto Rico. Me siento muy orgulloso como ex jefe del Cuerpo de Bomberos de haber levantado una de las plataformas más robustas de respuesta forestal en nuestro país, que ha servido en misiones fuera de nuestro territorio.

Esto me hace reflexionar en la campaña Puerto Rico frente al fuego, con la que hicimos un frente común de agricultores, estudiantes, la sociedad civil y de distintas organizaciones, tanto privadas como del tercer sector, para crear un proceso de mitigación en el área sur de la Isla. Esta iniciativa, en aquel momento, logró una reducción de casi un 90% en el renglón de los fuegos forestales.

Aunque el clima muchas veces nos pone en una posición muy difícil para prevenirlos, sí hay muchas acciones de mitigación que se pueden llevar a cabo. Como, por ejemplo, podar las ramas secas de los árboles cerca de las casas y cortar la grama lo más bajito posible, para así crear un efecto de defensa a su propiedad. Pero, lo más importante es el elemento de la consciencia ciudadana que va sobre todas las cosas, como hablarles a los niños de la importancia de que no se puede jugar con fósforos en áreas de exteriores. Además, debe haber cautela yseguridad con las barbacoas, “los campings” o actividades que realizamos en el medio ambiente.

Como reflexión final, tengo que decir que esta condición extrema de viento seco también nos pone de manifiesto el cambio climático, que en Puerto Rico lo sentimos de una manera muy dura a través de dos huracanes de categoría 5 que pasaron por nuestra región y nos azotaron. Así que vivimos en una época de grandes cambios y nuestra mejor defensa es la acción comunitaria y la conciencia ciudadana.

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