Elizabeth Plaza

Punto de Vista

Por Elizabeth Plaza
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Un enfoque científico para la apertura comercial

Ciencia es el conjunto de conocimiento objetivo y verificable sobre una materia mediante observación y experimentación y la formulación y verificación de hipótesis usando metodologías para el estudio, y la recopilación y análisis de datos.  Es viable aplicar un enfoque científico a lo que experimenta el mundo.  

La improvisación no es parte de la ciencia.  La política tampoco lo es.  Los intereses económicos, mucho menos.    Todavía quedan científicos que utilizan el análisis y el pensamiento crítico para el bien de la humanidad y no todos han pasado a la historia.  

Estamos en un momento trascendental del cual tenemos mucho que observar, experimentar, analizar y verificar.  Los análisis de riesgo son también herramientas científicas para evaluar, controlar y mitigar a tiempo el efecto que un riesgo específico puede ocasionar.  Nos hemos casi convertido todos en expertos del COVID-19, con dos excepciones importantes:  no hemos descubierto un tratamiento ni una vacuna y no sabemos cómo reabrir la economía.   

Los tratamientos quedan en manos de compañías especializadas a las cuales les tomará de meses a años probar la efectividad y seguridad de las mismas.  La economía no puede esperar a que los procesos de descubrimiento de terapias pasen por las fases de pruebas y aprobación requeridas, aún bajo las provisiones de emergencia bajo las cuales las agencias operan.   Por tanto, entendiendo la limitación de terapias, el gobierno federal ha instituido tres fases para la apertura de la economía:

Fase 1: Abren servicios esenciales.  Individuos vulnerables permanecen en casa.  Se observa distanciamiento social en lugares públicos.  El viaje no esencial será mínimo.  Las escuelas permanecen cerradas.  Los centros de envejecientes no reciben visitas.  

Fase 2: Viajes no esenciales pueden comenzar.  No habrá actividades con más de 50 personas, y observando distanciamiento.  Siguen prohibidas las visitas a centros de envejecientes. Los centros de cuido y escuelas pueden abrir.  

Fase 3: Representa el “New Normal” de la sociedad.  Todavía se recomienda distanciamiento en lugares públicos.  Los individuos vulnerables pueden ejercer sus actividades.  Se activan las visitas a centros de cuido.   

Cada gobernador decide cuándo moverse de una a la próxima fase y cómo establecer la reapertura de cada sector.  

En Puerto Rico, así como en la mayoría del mundo durante el cierre, hay sectores que han dado cátedra de cómo, aun ante la incertidumbre creada por la falta de conocimiento de este virus, la disciplina, las medidas de seguridad, y la creación de planes de contingencia han permitido mantener miles de empleados activos, contribuyendo a la economía, proveyendo para sus familias sin exponerse a mayores riesgos.  La industria bio-farmacéutica y de dispositivos médicos ha sido uno de estos sectores.  Esta industria ha provisto las condiciones de trabajo bajo protocolos científicos para sus empleados y contratistas.  Entre las medidas que se han implantado, resumo:

1. Parámetros de distanciamiento social durante todas las horas de operación.  Se han rediseñado y enmarcado áreas comunes tales como cafeterías, pasillos, ponchadores y baños.

2. Equipo de protección a todo el personal.  Sanitizantes de manos disponibles en todas las instalaciones con puntos de desinfección estratégicos. 

3. Toma de temperatura a la entrada de las instalaciones todos los días y a todo el personal.

4. Identificación y rotación de personal de manufactura presencial, reduciendo el personal físico en planta, con programas de trabajo remoto de sus hogares, y facilitando las herramientas de tecnología necesaria a sus empleados en casa.

5. Suspensión de viajes de trabajo.  Reuniones y adiestramientos vía web-meetings y reuniones físicas incluyen un máximo de personas en distanciamiento. 

6. Toda persona que sienta síntomas no va a trabajar, toma licencia especial y se suministra prueba de COVID-19.

7. Algunas empresas han facilitado tienditas de suministros dentro de su campus, o han facilitado entregas a sus empleados.  

8. Servicios médicos y de salud mental en las instalaciones.

En estas empresas trabajan miles de personas, los casos han sido mínimos y han sido manejados bajo los protocolos aprobados.  

La industria de ciencias vivas, una basada en ciencia y que utiliza las herramientas de análisis de riesgo diariamente para la toma de sus decisiones, ha demostrado la efectividad de estas estrategias de control. Otros sectores de la economía pueden emular estos protocolos para su reapertura, monitorear y controlar sus operaciones según cómo evolucione esta experiencia.  

Debemos ser cautelosos y actuar sobre una hipótesis de reapertura de la economía en etapas, considerando la aportación crítica de cada sector, y minimizando el riesgo a nuestra población.  Por ejemplo, los centros de cuido, los que considero uno de los sectores críticos para que los empleados puedan dejar a sus hijos seguros, serán claves en el establecimiento de protocolos basados en ciencia.  Toda hipótesis se tiene que probar con datos. Por tanto, requerirá monitoreo continuo, con planes de contingencia para reaccionar a tiempo y previniendo resultados no deseados.  Ante todo, la prudencia y disciplina de nuestros ciudadanos, así como la buena fe del sector privado y público serán elementos claves en el éxito de cualquier plan, esté basado en ciencia o en arte.

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