Jesús Manuel Ortiz

Tribuna Invitada

Por Jesús Manuel Ortiz
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Un gobierno roto sin prioridad de buen servicio

Por meses la discusión pública local ha girado en torno a la quiebra de Puerto Rico, las decisiones del gobierno y los efectos de todo esto en los puertorriqueños. Ciertamente esa es una conversación importante que hay que continuar teniendo. Sin embargo, quisiera que reflexionemos un poco sobre los efectos que hace años sentimos a causa de una quiebra que aunque no había sido declarada ya se movía por nuestra vena colectiva.

Puerto Rico ha estado sufriendo por más de una década las consecuencias de un gobierno roto, entumecido, en total deterioro; de un gobierno en estado comatoso que no ha podido servirle bien. Lo hemos estado viviendo en la pobre calidad de los servicios que provee el gobierno, en las altas tasas de crimen y bajo porcentaje de esclarecimiento de casos, en las deficiencias en el tiempo de respuesta de parte de las agencias de seguridad, en la falta de recursos, malas decisiones administrativas y baja motivación en los trabajadores. Hemos estado sufriendo de infraestructura pública altamente deteriorada como carreteras, escuelas, edificios públicos, instalaciones deportivas e infraestructura obsoleta de agua y luz. Carecemos de sistemas eficientes de transportación terrestre y marítima, de iluminación óptima en nuestras vías públicas, de un plan de reciclaje efectivo; mientras perdemos días en agencias de gobierno haciendo gestiones que deberíamos hacer utilizando la tecnología.

Puerto Rico sufre de una depreciación grave en la propiedad privada, de miles de instalaciones abandonadas que le quitan valor a las ocupadas y representan un peligro de salud y seguridad para la ciudadanía. No tenemos, hace años, un sistema de educación eficiente que pueda preparar satisfactoriamente a nuestros hijos, servicios para poblaciones necesitadas como los niños de educación especial, personas con impedimentos, envejecientes, deambulantes y adictos entre otras.

No contamos con un sistema de cuentas nacionales a la altura de los tiempos ni con la infraestructura informática para tener visibilidad y control sobre los gastos de gobierno. Carecemos de herramientas de transparencia para informar o medir con certeza la efectividad de los programas de gobierno a pesar de que el Instituto de Estadísticas ha luchado contra viento y marea para lograrlo.

Hace años el gobierno le fall?ó a los pensionados al ofrecerle beneficios que no se podían pagar y al no poder siquiera colectar los impuestos que establece, para luego argumentar que tiene que aumentarle esos mismos impuestos a los que ya pagan porque no recibe dinero suficiente. Las uniones y el gobierno fallaron al negociar acuerdos que no tomaban en cuenta la situación fiscal del país, los políticos y administradores fallaron al optar por más prestamos en vez de tomar las decisiones que tenían que tomar y los electores erraron al no exigir responsabilidad a sus funcionarios y al no castigar con su voto a aquel que no actuara con ese norte.  Hace años elgobierno falló al no hacer nada para detener la brutal emigración de nuestro mejor talento y al mirar para el lado mientras perdíamos casi 400 mil de los nuestros en la última década. Falló el gobierno al no atender con urgencia la crisis en servicios básicos que sufren nuestros ciudadanos y que evita se queden en su patria y luchen por sacarla adelante. Todo eso es parte de la quiebra que tenemos hoy pero que viene mostrando sus síntomas por años.

Tu sabes bien que nuestro país sufre desde hace mucho tiempo. Por décadas, hemos vivido con una estructura gubernamental en decadencia que se ha tornado, en demasiadas ocasiones, incapaz de ser promotor de una buena calidad de vida para la gente. El nuevo escenario de Titulo III, sólo nos certifica lo que sabemos hace años. Que ya es hora de retomar la ruta correcta, de poner las necesidades colectivas sobre las individuales porque sólo así lograremos la recuperación anhelada. Ese es el diálogo que debemos tener juntos, como un sólo pueblo.  Te invito a que lo hagamos.

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