Ana Helvia Quintero

Tribuna Invitada

Por Ana Helvia Quintero
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Unidos por la Universidad

En la década de 1940 en el siglo pasado surgió un proyecto orientado a la modernización y al desarrollo, que ayudó a levantar a Puerto Rico de la pobreza extrema y la desesperanza. En ese proyecto, la Universidad de Puerto Rico se ubicó como forjadora de estudios y base para la transformación social, así como para la formación de servidores públicos para el nuevo estado.

Todos reconocemos el legado de este proyecto. En su espíritu debemos mirar nuestra realidad actual, que también se caracteriza por un período de “pobreza y desesperanza” y fortalecer las instituciones que pueden ayudar a construir un mejor futuro. La Universidad de Puerto Rico es sin duda una de estas instituciones.

En un momento que la infraestructura de producción del conocimiento, mediante la investigación y formación de los profesionales competentes, es el factor estratégico indispensable para recuperar el crecimiento económico y social, el gobierno, con escasos recursos financieros, debe dirigirlos a los sectores de educación superior de mayor capacidad para generar los conocimientos y la preparación profesional, técnica y humanista para adelantar el crecimiento económico, el desarrollo social y capital cultural.

La inversión en la UPR incluye toda una infraestructura que permite desarrollar una institución: que produce un 68.90% de la investigación científica del país; que se encuentra entre las 10 primeras universidades de Estados Unidos en el campo de la ingeniería; que es líder en la investigación sobre el cáncer; que alberga las colecciones bibliográficas principales del país y una de las mejores colecciones del mundo sobre el Caribe. Hay que defender y multiplicar estos logros.

El gobierno y la Junta de Control Fiscal deben revaluar los drásticos recortes fiscales a la UPR. Si comparamos el cambio en las asignaciones presupuestarias consolidadas para el funcionamiento de todas las agencias, vemos que entre los años fiscales 2017 y 2018 el total de las agencias del gobierno tuvo una reducción de 6.5%, y la UPR tuvo una merma de 19.6%, el triple.

Estos recortes promueven las insuficiencias presupuestarias que menoscaban la capacidad de la UPR para cumplir con los estándares de calidad y, por consiguiente, se expone a la cancelación de su acreditación. Esta sería una gran pérdida para Puerto Rico. Con la cancelación de la acreditación por la Middle States, se perderían programas únicos. Se privaría de diversas fuentes de ingreso y los grados académicos de sus egresados perderían su reconocimiento. En fin, no se contaría con el principal centro de educación superior que fortalece la formación de recursos humanos, así como el caudal de investigaciones y proyectos que pueden mejorar nuestra economía, salud, infraestructura, ambiente, educación y cultura.

Los universitarios, por nuestra parte, ante una situación económica precaria, tenemos que pensar en la forma más responsable de utilizar nuestros recursos. De hecho, elRecinto de Río Piedras ha dado pasos para consolidar y aliar programas. Pero tenemos que ir más allá. Por ejemplo, ¿debe la Administración Central, repetir las tareas que se llevan a cabo en los recintos o convertirse en una entidad pequeña de planificación y coordinación del sistema?, ¿Se debe subdividir el sistema en tres subsistemas: universidades de investigación, colegios universitarios y colegios técnicos con cargas académicas diferentes?, ¿Tenemos un balance efectivo entre el personal docente y no docente?, ¿Son todos los programas necesarios? Tenemos programas que han perdido su pertinencia. Hay programas pequeños pero muy necesarios para las áreas emergentes en la economía, como el de ciencias de cómputos, que requiere ampliarse. Se necesita la voluntad para una reestructuración del presupuesto.

Trabajemos juntos con imaginación y responsabilidad para mejorar la UPR como motor de la construcción de un mejor país.

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