Raymond Pérez

Tinta Boricua

Por Raymond Pérez
💬 0

Un jugador especial llamado Filiberto Rivera

Tan pronto se dio a conocer el listado de agentes libres en el Baloncesto Superior Nacional para la temporada del 2019, la alta gerencia de Aguada, así como su cuerpo técnico encabezado por su dirigente Carlos González y su ayudante deluxe Leo Arill, le pusieron nombre y apellido a la ‘presa’ que más les interesaba.

Ese jugador clave era el veterano armador Filiberto Rivera.

El plan trazado por los Santeros era preciso: conseguir que John Holland se decidiera por debutar en el BSN y mantener un grupo clave de jugadores reservas del equipo como Alex Abreu, Gilberto Clavell y Chis Gastón, entre algunos. Y con la suma del experimentado Filiberto, sabían que tenían un equipo contendor con oportunidades de luchar por el cetro.

De forma analítica y fría, identificaron que —sin importar la decisión de Holland— sin los servicios de Rivera no llegarían hasta donde apostaban.

Por eso, a finales de enero, cuando todavía la unión de jugadores del BSN amagaba con un paro en el torneo, la gerencia aguadeña sonreía tras la firma de Rivera y mientras esperaba que se cantara ‘bola al aire’.

Si usted le pregunta a Arill por Filiberto, el veterano técnico no vacilará en llenar una libreta en donde destacará todas la cualidades que tiene el veterano armador de 36 años, y quien debutó en el BSN en la temporada del 2000 con Coamo y ha jugado en diez equipos distintos en la liga.

De hecho, de la mano de Rivera, Arill ganó su primer campeonato como dirigente en en el BSN en el 2006 con Caguas, al vencer a Santurce.

Rivera, quien había llegado en canje desde Coamo en esa campaña, fue el MVP de esa final, anotó 21 puntos en el juego del campeonato, en donde los refuerzos Chris Burgess y Bobby Brannen fueron puntales para Caguas. De ese primer cetro de Filiberto se cumplieron 13 años y ahora le llegó su segundo campeonato.

Y es que un veterano, que a su vez sea un líder, es la mejor panacea cuando en un equipo sobra juventud y mucho ímpetu. Y eso fue lo que en parte aportó Filiberto a esta matrícula de los Santeros.

Madurez, un espíritu ganador, jugador pro equipo, que no pelea por minutos de juego ni monta cara, que no le saca el cuerpo a los momentos grandes, líder, que sabe correr el sistema de juego dentro y fuera de la cancha, consejero, amigo, sin egos, siempre presto a dar una palmada en las buenas y en la malas…

En fin, intangibles que trae un jugador especial, de esas que no van a la libreta ni al box score, pero hacen la diferencia para ganar campeonatos.

¡Filiberto vive…!

Otras columnas de Raymond Pérez

martes, 20 de agosto de 2019

¿Hubo rivalidad deportiva entre Roberto Clemente y Peruchín Cepeda?

Ahora que lo pienso, no tengo dudas, fue el fenecido periodista deportivo cubano-boricua, Ramiro Martínez, quien me indujo a pensar que entre Roberto Clemente y Orlando Cepeda siempre hubo una rivalidad deportiva mientras repartían palos en las Grandes Ligas.

💬Ver 0 comentarios