Enrique Vázquez Quintana

Punto de Vista

Por Enrique Vázquez Quintana
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¿Un juicio sin testigos?

Durante el juicio de residenciamiento del presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, el Senado norteamericano estableció la dudosa decisión, de imposible aplicación, de celebrar un juicio sin testigos ni documentos pertinentes al caso. En ningún otro proceso de residenciamiento de jueces o presidentes se ha prescindido de la utilización de testigos.

Como cuestión de hecho, en ningún país del mundo se puede enjuiciar, absolver o encontrar culpable a un acusado sin la utilización de testigos y, en múltiples ocasiones, de peritos.

En el proceso de residenciamiento, el Senado estadounidense se convierte en jurado del pueblo, de hecho, un jurado gigante compuesto por 100 senadores de ambos partidos y dos senadores independientes. Considero que ese proceso se ha caracterizado por una gran aberración. Desde antes del juicio, el líder de la mayoría republicana del Senado, Mitch McConnell, ha expresado que ha estado en constante comunicación con la Casa Blanca. Eso es impropio, pues él es el presidente del jurado en el Senado y eso le impide comunicarse con el acusado y recibir instrucciones o recomendaciones del acusado o de sus defensores.

El juicio es presidido por el honorable juez John Roberts, presidente del Tribunal Supremo de Estados Unidos. Roberts fue recomendado por el presidente George W. Bush al Tribunal Supremo en el 2005. Fue confirmado en votación de 13 a 5 por el Comité de lo Jurídico del Senado. Es curioso que Chuck Shummer, Joe Biden y Dianne Feinstein se opusieron a su nombramiento. Esos políticos aún están activos en la política de Estados Unidos. Durante el proceso de confirmación, el juez Roberts indicó que “los jueces son como los árbitros, no hacen las reglas sino que las aplican; nadie va a un partido a ver al árbitro”. Ese comentario ha sido interpretado posteriormente como incorrecto, ya que, en ocasiones, los jueces imponen sus puntos de vista y no lo que está en la Constitución.

Trump ha criticado las actuaciones del Noveno Circuito de Apelaciones y le señaló a Roberts que él tenía jueces de Obama. El juez Roberts le contestó que los jueces no son de Obama, Bush, Clinton o de Trump. El presidente Trump estuvo molesto con Roberts, pues emitió el voto decisivo que impidió que se eliminara el Obamacare. Su participación ha sido la de un espectador, con muy poca participación -un árbitro que no ha cantado las jugadas. Su participación en el juicio se ha limitado a amonestar a los gerentes demócratas y a un abogado del presidente, pues su comportamiento no era el adecuado.

Luego de varios días en que los gerentes de la Cámara de Representantes presentaron sus alegatos, el viernes se llevó a votación sobre si se permitía que se citaran testigos y documentos para continuar el juicio. El resultado en votación estrictamente partidista fue de 51 en contra y 49 a favor.

Otras cuatro enmiendas sobre el proceso, para citar por “subpoena” a testigos, fueron derrotadas. El propio Roberts expresó que no le tocaba a él citar testigos por encima de la voluntad del Senado.

Luego, McConnell sometió las fechas para la votación final, que será el miércoles, 5 de febrero de 2020. Se da por sentado que el Trump será exonerado de las acusaciones que pesan en su contra.

El Senado ha desaprovechado la oportunidad de hacer prevalecer la separación de los poderes en una democracia. Entregaron ese poder al Ejecutivo. Un juicio sin testigos es una farsa, una burla a la justicia. Tanto el Senado como el juez presidente hicieron el ridículo.

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