Irene Garzón Fernández

DE PRIMERA MANO

Por Irene Garzón Fernández
💬 0

Un largo día para el gobernador

Hace menos de un mes, Puerto Rico se estremecía con el despido fulminante de Raúl Maldonado como principal figura financiera de la administración de Ricardo Rosselló Nevares.

El gobernador enfrentaba la peor crisis desde que asumió el cargo el 2 de enero de 2017... y cuidado que se habían producido en estos dos años y medio bastantes escaramuzas políticas —en Puerto Rico y en Washington— y más de un enfrentamiento administrativo y judicial con la Junta de Supervisión Fiscal.

Pero nada como lo que está pasando ahora. Las pesquisas del FBI —ese ente temible que solía ser muy discreto y ahora cuenta detalles a la menor provocación— en torno a las actividades del contratista gubernamental Alberto Velázquez Piñol, han comenzado a dar fruto y alcanzan más allá de lo que muchos pensaban.

Los arrestos de Ángela Ávila y Julia Keleher, dos miembros del equipo del gobernador que renunciaron a sus cargos cuando ya estaban bajo investigación, así como el del ejecutivo de contabilidad Fernando Scherrer, de la empresa BDO, se sucedieron en el plazo de dos horas en la isla y en Washington.

Es fácil esperar más arrestos, sobre todo conociéndose que hay un gran jurado escuchando testimonio de allegados a Rosselló Nevares, como su ex asesor legal Alfonso Orona y su secretario de la gobernación, Ricardo Llerandi.

Todo se relaciona con mal uso de fondos federales en programas clave de la administración: Educación y Reforma de salud, pero podrían seguir surgiendo nuevas denuncias, por ejemplo en el Departamento de Hacienda.

Mal momento el que escogió el gobernador para irse de vacaciones a Francia. Y lo hizo a propósito porque se fue del país en medio del caso de Maldonado —de quien se dice que ha aportado mucha información a los federales— y porque nadie debe dudar que algún amigo en la esfera federal seguramente le advirtió lo que venía esta semana.

Si no fue así, cuando menos debió tomarse más en serio la denuncia lanzada públicamente por el presidente Donald Trump sobre la corrupción en Puerto Rico. Trump podrá ser rapidito para tuitear epítetos, pero lo hace con conocimiento de causa, y una denuncia como aquella no podía responderse con el ofrecimiento de una bofetada.

El caso es que, llegados a este punto, Rosselló Nevares está obligado a ponerle punto final a sus vacaciones y a regresar a la isla a hacerle frente a las imputaciones contra su gobierno. Porque no se está acusando a su gente por actuaciones personales, como parece insinuar su reacción inicial escrita, sino por acciones concretas ejecutadas por funcionarios en representación del gobierno.

Esto apenas comienza. Está siendo ya, a media mañana, un largo día que podría ser seguido de una noche todavía más larga para la administración de Rosselló Nevares.

Otras columnas de Irene Garzón Fernández

viernes, 16 de agosto de 2019

¿Quo vadis, Wanda?

La gobernadora Wanda Vázquez debe comenzar de inmediato a mover fichas para enderezar los entuertos de la administración de Ricardo Rosselló

miércoles, 7 de agosto de 2019

La renuncia envenenada de Rosselló

Irene Garzón Fernández expresa que Rosselló, al aplazar hasta dos días antes el anuncio de su selección de Pedro Pierluisi, promovió el caos

viernes, 2 de agosto de 2019

De regreso al futuro en Puerto Rico

Irene Garzón Fernández expresa que Thomas Rivera Schatz alarga innecesariamente la crisis institucional que vive el país

💬Ver 0 comentarios