Noel Algarín Martínez
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Un Monstruo Verde contra el racismo

“El racismo es tan americano como el béisbol” leía la enorme pancarta desplegada el pasado miércoles sobre el Monstruo Verde del Fenway Park en Boston en medio del partido entre los Medias Rojas y los Atléticos de Oakland. El mensaje era una invitación a los ciudadanos blancos de Estados Unidos a “despertar” y reconocer la existencia del racismo a nivel sistemático en el país como un primer paso para poder erradicarlo.

“Queremos recordarle a todos que así como el béisbol es fundamental en la cultura e historia americana, también lo es el racismo. La gente blanca necesita despertar a esta realidad antes de que la supremacía blanca pueda ser verdaderamente desmantelada”, expresaron en una comunicación escrita enviada a un canal de televisión de Boston el grupo de dos mujeres y dos hombres, todos blancos, responsables de desplegar el cartel en Fenway Park y que hasta al momento han preferido mantenerse en el anonimato.

Varias cosas llaman la atención sobre esta manfiestación que según sus autores se inspiró en el movimiento #BlackLivesMatter, nacido en 2013 tras el asesinato del adolescente de raza negra, Trayvon Martin, un crimen que quedó impune. Primero, no es casualidad que Fenway Park fuese el lugar elegido para desplegar este mensaje, pues ya en mayo pasado fue escenario de una controversia racial ampliamente discutida y reseñada en los medios luego que el jardinero central de los Orioles de Baltimore, Adam Jones, denunciara que un fanático le tiró maní y le llamó con un término peyorativo y humillante contra los negros. Ese incidente generó toda una discusión pública y la gerencia del equipo condenó lo ocurrido y pidió disculpas a Jones.

Pero, el tema del racismo es un fantasma que persigue a los Medias Rojas desde el siglo pasado, sobre todo por ser la última franquicia en las Grandes Ligas en incorporar un jugador negro a sus filas. Jackie Robinson rompió la barrera racial en 1947 con los Dodgers de Brooklyn. Pumpsie Green, primer jugador negro de los Medias Rojas, no vestiría la franela de Boston hasta 12 años después.

Tampoco ayuda a los Medias Rojas el que no firmaran un jugador de raza negra como agente libre hasta la primera mitad de la década del 90.

Pero, de regreso al incidente del miércoles, quizás lo más inquietante de la reacción a la pancarta fue el hecho de que muchas personas creyeran que lo escrito buscaba apoyar el racismo. Es un detalle significativo pues valida el punto principal de la denuncia: el racismo está tan enraizado en buena parte de la sociedad estadounidense que a un sector no le resultaría extraño que uno o varios individuos deplegaran sus prejuicios de manera flagrante, no como parte de una marcha de neonazis por las calles de Charlottesville, Virginia, sino en un estadio de béisbol, espacio que siempre ha sido visto como un santuario y reflejo de los buenos valores del país norteamericano. Esa reacción dice más del estado actual del país que la propia pancarta...

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