Charlie Delgado Altieri

Punto de vista

Por Charlie Delgado Altieri
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¿Un nuevo gobierno?

La salida del exgobernador electo Ricardo Rosselló Nevares dejó al descubierto, sin lugar a duda, que el país está cansado de que se le falte el respeto. Los que aspiramos a llevar las riendas de este país tenemos que tener claro que la sana y transparente administración pública, enfocada en el desarrollo económico de Puerto Rico, tiene que ser nuestro único norte. Simple y llanamente, no puede haber espacio para las agendas escondidas, los intereses personales de políticos acomodaticios o los cálculos políticos. 

El mensaje que tenemos que llevarle al país es de consistencia en nuestros actos, si queremos restablecer la credibilidad en nuestras estructuras gubernamentales. Pero esta credibilidad solamente será reestablecida con acciones contundentes y no con populismos vacíos, aunque nos sean dulces al oído. No se gobierna con emociones ni discursos bonitos, se gobierna con realidades y planes concretos.

Hace apenas unas cuatro semanas, la gobernadora Wanda Vázquez Garced asumió las riendas del peor gobierno en la historia de nuestro país. Con cautela, le dimos el espacio y mostramos nuestro compromiso de colaborar para restablecer un gobierno que a todas luces colapsó. La gobernadora ha mostrado una aparente apertura con todos los sectores del país. Estratégicamente, hizo expresiones de que su mandato sería una especie de “borrón y cuenta nueva” para el país. Y mientras Puerto Rico entraba en una especie de estabilidad, la nueva administración ponía en práctica su nuevo plan: un lavado de cara al partido de turno.

Lejos de establecer con acciones contundentes un nuevo plan de país, la gobernadora nos ha demostrado su nuevo rol político con el mismo equipo de trabajo anterior. Por esta razón continúan en sus puestos Ricardo Llerandi, participante activo del sonado caso del chat de Telegram, quien obligaba a sus jefes de agencia a comprar taquillas para eventos político-partidistas; Anthony Maceira, quien amenazó con “volar cabezas” a los desleales del PNP; y Erik Rolón, secretario del Departamento de Corrección y Rehabilitación, entre otros. Este último, públicamente ha declarado -sobre las tres muertes ocurridas en el mes de agosto en instituciones correccionales- que “lamentablemente en el departamento ocurren muertes”. Y mientras Rolón crea puestos de confianza dentro de la agencia con sueldazos exorbitantes, los oficiales correccionales siguen doblando turnos y exponiéndose a condiciones inseguras, lo que muestra la falta de carácter, de sensibilidad y de eficiencia de la nueva administración en proteger los servicios esenciales y a los servidores públicos por encima de cualquier jefe de agencia.

Por otro lado, la nueva secretaria de la Gobernación ha expresado que no ocurrirán cambios drásticos en el gabinete, lo que nos advierte que es el mismo plan de Rosselló Nevares el que continúa en vigor. Son los mismos quienes nos gobiernan y por esto continuaré con mi trabajo de fiscalización. La única diferencia es que ahora los viejos protagonistas no dan el frente, toman decisiones desde la comodidad de sus escritorios en las agencias que dirigen. 

Démosle al país lo que contundentemente nos exige: sana administración, transparencia y estabilidad. Esto es más que un lema de campaña, es nuestra obligación urgente.

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