José D. Quiles Rosas

Punto de vista

Por José D. Quiles Rosas
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Un oro invicto que marca historia

Todavía resulta difícil comprender lo trascendental de haber conquistado la primera medalla de oro para Puerto Rico en béisbol en unos Juegos Panamericanos. Tomará tiempo entenderlo. Con el pasar de los años recordaremos con orgullo la hazaña de 24 jugadores que se tiraron al terreno a darlo todo por su país en Lima, Perú. Fueron muchas décadas de espera, de derrotas dolorosas y momentos de frustración. Hoy celebramos con alegría y satisfacción. 

El esfuerzo de meses dio su buen fruto. La preparación de este equipo comenzó desde que aceptamos la invitación de la hermana Federación Nicaragüense de Béisbol para participar de tres juegos de fogueo frente a la selección de Nicaragua. Recuerdo las críticas de analistas políticos y funcionarios gubernamentales. Sin importar las objeciones de unos pocos acepté la invitación, se cumplió con el propósito de estrechar aún más los lazos de amistad entre países hermanos y nos dio la oportunidad de observar nuevos talentos para el Equipo Nacional.

Pocas semanas después comenzaron las prácticas de la preselección, con un grupo de 35 jugadores. Era dura la tarea de nuestro dirigente nacional Juan ‘Igor’ González y el cuerpo técnico de escoger los 24 integrantes que viajarían a Lima a buscar una medalla. Había talento de sobra para confeccionar un buen equipo. 

En junio recibimos la invitación de la hermana Federación Dominicana de Béisbol para tres juegos de fogueo. Fue la oportunidad perfecta para afinar detalles y trabajar los últimos toques de cara al importante compromiso. 

Desde el primer día de competencia vi en este equipo algo especial. Había unión, enfoque, talento y deseos de ganar. En cada juego un héroe distinto, cada integrante conocía y cumplía su función. Al final se logró el resultado deseado. Cerramos la competencia invictos con 6-0 y subimos al podio después de 24 años sin obtener una medalla panamericana. Los 24 jugadores recibieron la primera medalla de oro para nuestro béisbol en unos Panamericanos y sonó La Borinqueña en Perú. Fue un momento inolvidable y de grandes emociones. 

Agradezco el esfuerzo y dedicación de todos los integrantes del equipo, en especial los 24 jugadores que con sacrificio llegaban a cada práctica, muchos de ellos después de una jornada de ocho horas de trabajo. 

Extiendo mi agradecimiento a Juan ‘Igor’ González, quien se convierte en el primer dirigente puertorriqueño en lograr medalla de oro en Juegos Centroamericanos y del Caribe y en Juegos Panamericanos. Se reafirmó que nuestro Equipo Nacional está en buenas manos bajo su dirección.

Gracias a nuestro comprometido cuerpo técnico, al administrador del equipo, Efraín Williams; el personal administrativo y empleados de la Federación de Béisbol, así como el personal de apoyo del Comité Olímpico de Puerto Rico. Gracias a la presidenta del Copur, Sara Rosario, por su confianza y respaldo incondicional. También, mi agradecimiento a Ricardo Beale.

Forman parte de este logro los 42 apoderados del Béisbol Superior Doble A, quienes brindan taller a nuestros jugadores durante estos meses para que puedan permanecer en Puerto Rico y tener la oportunidad de reclutarlos en el Equipo Nacional. Extiendo mi agradecimiento al Municipio de Guaynabo, su alcalde Ángel Pérez y el director de Recreación y Deportes, Gil Urbina, quienes facilitaron el uso del estadio Moisés García para celebrar todas las prácticas. 

Además, quiero hacer una mención especial para reconocer al licenciado Osvaldo Gil, eterno presidente de nuestra Federación. Siempre pendiente al Equipo y a la actuación de los jugadores. Usted es parte de este triunfo.

Aprovecho para agradecer a mi familia por su comprensión y apoyo, así como a todos aquellos que me expresaron sus condolencias por la dolorosa pérdida de mi esposa, Sandra, quien era la fanática más ferviente de nuestro Equipo Nacional. Era difícil llegar a cada juego sin su compañía y no escuchar sus gritos de alegría en el estadio. Aunque estuvo ausente físicamente, siempre estará presente en mi corazón.

La histórica medalla de oro conquistada por nuestro Equipo Nacional no es un logro individual.  Es el logro del béisbol puertorriqueño en todos sus niveles. Nuevamente le regalamos alegría y esperanza a nuestro pueblo, que vive momentos de dificultad. Ahora más que nunca necesitamos de estos triunfos. Mientras algunos líderes nos ponen en vergüenza, nuestros atletas vuelven a sacar la cara por el país dando cátedra de lo que es ser un buen puertorriqueño. 

Aunque el béisbol es el deporte rey de nuestro país, nuestra Federación lleva tres años sin recibir respaldo económico del gobierno central y la legislatura. Irónicamente, los dos presidentes legislativos utilizaron las redes sociales para felicitar y hacer mención de la medalla de oro del béisbol, pero nunca se han puesto a la disposición para reunirse o buscar la forma de ayudar a nuestra Federación, la cual impacta positivamente a miles de jóvenes y adultos en la mayoría de los municipios. 

Esto no termina aquí. En menos de 100 días se jugará el torneo mundial Premier 12 y buscaremos la clasificación a las Olimpiadas de Tokio 2020. Será otra oportunidad para escribir nuevas historias y regalar sonrisas a nuestra gente. ¡Vamos por más!

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