Carlos Rosa Rosa

Punto de Vista

Por Carlos Rosa Rosa
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Un problema que ya no es tan ‘dulce’

Históricamente, Puerto Rico ha tenido abundancia de armadores en el Equipo Nacional. Incluso, hubo épocas en la que los dirigentes tenían un ‘dulce’ problema a la hora de seleccionar a sus tres mariscales de campo.

Hubo momentos que Héctor Blondet, Luis Brignoni y Neftalí Rivera coincidieron en la escuadra nacional, al igual que Néstor Cora, Angelo Cruz y Georgie Torres. Más adelante vimos a Fico López con James Carter y Javier “Toñito” Colón, junto a Pablito Alicea, Richie Dalmau, y Eddie Rivera.

En la década de 2000 llegó Carlos Arroyo con Christian Dalmau, alternándose con Bobby Joe Hatton, Edgar Padilla, y Orlando “Guayacán” Santiago. Y luego se integraron otros bases como Filiberto Rivera y Andrés Rodríguez, junto a José Juan Barea.

Los ‘gares’ siempre han sido una fortaleza en el combinado. Pero la historia hoy día es muy distinta. Y creo que, por primera vez en la historia, la posición de playmaker luce bastante finita para una competencia de mayor envergadura como la Copa Mundial de China, la cual sirve de clasificación para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Y me refiero a talento local con experiencia en el Baloncesto Superior Nacional (BSN).

No se puede tapar el cielo con la mano. Sin Barea -por una lesión en el tendón de Aquiles- y sin Ángel Rodríguez —debido a una situación de un seguro— no hay muchas opciones de primer orden en la posición.

Al momento, Gary Browne es el único sembrado en el grupo y va camino a debutar en un Mundial. Ante la escasez de bases, la Federación de Baloncesto local tuvo que convocar nuevamente al veterano Carlos Rivera, quien había anunciado su retiro en 2018 y regresó para la sexta y última ventana clasificatoria al Mundial en febrero pasado.

La Federación y el cuerpo técnico del seleccionado cruzan los dedos para tratar de ‘pescar’ a jugadores de ascendencia boricua que nunca han sudado el uniforme nacional en un torneo de FIBA. Me refiero a los enebeístas Shabazz Napier y Tremont Waters, de Minnesota y Boston, respectivamente. Hasta este fin de semana, la Federación esperará por una respuesta de ambos, dijo su presidente Yum Ramos. Napier, en su caso, ha rechazado más de una invitación en el pasado.

Si Napier y Waters no responden a la convocatoria, la Federación tendrá que llegar a un acuerdo con Ángel Rodríguez para integrarlo al equipo. No veo otra opción.

Mientras, los tres bases que irán a los Panamericanos, Christian Pizarro, Iván Gandía y Joseph Soto, a mi entender, aún no están preparados para dar un salto tan grande. Por lo que veo, lo que antes era un ‘dulce’ problema, ahora se ha convertido en un dolor de cabeza.

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