Mercedes Martínez Padilla

Punto de vista

Por Mercedes Martínez Padilla
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Un recorte draconiano

Los trabajadores estamos bajo el más cruel ataque a nuestras condiciones de vida. La Junta de Control Fiscal, organismo al servicio de los bonistas, carece de sensibilidad y respeto hacia nuestra gente. En su más reciente intervención señala que el gobierno debe recortar dos días a la jornada de trabajo del magisterio y cuatro días a otros servidores públicos.

De esto implementarse, implicará para los maestros una pérdida de ingresos de entre $175.00 y $320.00 mensuales, reducciones sustanciales en las licencias de vacaciones y enfermedad que acumulamos, adicional a la acumulación de días para el beneficio de nuestra pensión. Este recorte draconiano busca cuadrar el presupuesto a expensas de los que trabajamos y de nuestros hijos e hijas.

Los maestros no recibimos aumento salarial desde el año 2008 y el actual gobierno ya aprobó legislación que prohíbe mejorar las condiciones económicas de los educadores hasta al menos el 2021.

La medida, además de devastadora para el magisterio, será terrible para nuestros estudiantes, un golpe contundente a la calidad de su educación y el aprovechamiento académico.

Los niños, niñas y jóvenes del sistema educativo perderán 20 días de su tiempo lectivo anualmente, lo que representará un daño permanente e irreversible a su formación y un deterioro educativo sin precedentes. Será una canallada de parte de la JCF y una muestra de su falta de identificación con las necesidades del país.

Los trabajadores y el pueblo estamos cansados de que seamos siempre los afectados al momento de enderezar las finanzas que otros torcieron. Requerimos que se audite la deuda ante la posibilidad de que una parte importante sea ilegal, pedimos que se castigue a los responsables del derrumbe del país y a su vez se solicite una moratoria de al menos 5 años al pago de la misma.

Llamamos a las madres, padres y demás componentes de las comunidades escolares a organizarse y movilizarse para defender la educación pública ante las amenazas de desarticularla. El recorte en la jornada laboral del magisterio se une a los anuncios del cierre de unas 370 escuelas, al traslado forzoso de miles de estudiantes, al desplazamiento de maestros y la privatización y municipalización de planteles.

El llamado de la Federación de Maestros es claro. El 18 de marzo tendremos nuestra Asamblea y de allí saldremos a frenar los planes del gobierno y la Junta de Control Fiscal contra la escuela pública, junto a los miembros de las comunidades escolares. No descartamos la posibilidad de paralizar el sistema. 

Defenderemos el patrimonio nacional más importante y hermoso: el derecho a la educación de nuestros niños, acompañada de condiciones dignas de trabajo para los educadores.

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